Publicado "El País   30/10/2001
EDWARD PIÑON

PRESIDENTE DE NACIONAL .EDUARDO ACHE 
Campeón del Clausura

El titular valora el triunfo en el clásico por la forma en la que se dio y se ve festejando el Uruguayo


Con puntualidad inglesa, descendió del VW Passat gris que estacionó frente a la bandera que parece flamear en una pared.

Ingresó a la sede tricolor y recibió los saludos de recepcionistas y administrativos, mientras procuró hilvanar la conversación que inició a través del celular.

En la sala de sesiones, teniendo como fondo la obra de arte de Ignacio Iturria, el economista Eduardo Ache demostró que disfrutó la victoria clásica, pero dejó en claro que la felicidad será plena con la conquista del gran objetivo: el Campeonato Uruguayo. 

Siendo fiel a ese sentimiento, ni siquiera quiso posar con la copa del Clausura, porque "nos falta el gran objetivo".


 Una final con vuelta y frente al adversario de todas las horas. Es fácil de imaginar que fue una jornada redonda.

--Sin duda tuvimos una gran alegría por haber ganado el partido, pero hasta los propios jugadores demostraron que el gran objetivo de Nacional no es haber ganado el Clausura sino ganar el Campeonato Uruguayo. Por eso hay que ser mesurado, muy equilibrado y darle a la victoria de ayer la trascendencia que tiene, sobre todo por la forma en que se dio, por todo lo que fue el entorno al partido y por muchas de las cosas que se dijeron durante muchos años, pero no perder de vista que el objetivo es el Uruguayo. Lo de ayer fue un paso en esa dirección y como tal lo tomamos, con la alegría que da ganarle a Peñarol y con la alegría que proporciona el hecho de haber terminado con leyendas, mitos y con explicaciones metafísicas que, por suerte, la realidad después demuestra que no existen.

--¿Esa es una victoria extra?

--Durante muchos años escuché que los campeonatos que importaban eran los del final. Cuando se perdían los primeros las explicaciones que se daban eran que "a mi lo que me importa es ganar el Clausura, que es el que vale". Aparentemente, ahí era donde se demostraba si había hombría. Y bueno... ¿qué pasó ayer (por el domingo)? Sobre el final del campeonato nosotros ganamos los partidos que había que ganar y los otros perdieron los partidos, y no por eso son ni más hombres ni menos hombres, ni tienen más clase o menos clase. Ya van dos años consecutivos en los que se impone Nacional, el año pasado en la final del campeonato y este año lo deja afuera de la final. Quien está mejor gana y acá no hay cuestiones de metafísica, simplemente se trata de hacer mejor las cosas.

--Entonces sí, pese a que falta un objetivo, este Clausura tuvo un sabor especial.

--Sin duda. Creo que la sal y pimienta del fútbol es lo del clásico. Para cualquier hincha de Nacional ganarle al rival de la forma en la que se hizo es lo más importante. Lo del clásico terminó con muchas cosas y demostró otras. Nacional mostró que tiene un gran equipo ganando el campeonato que hay que ganar y ganando el partido que tiene que ganar. Obviamente, para el hincha de Nacional, yo que ví el partido desde la boca del vestuario lo pude comprobar, hubo mucha felicidad.

--¿Otra satisfacción más?

--Sí, porque ellos son por quienes hacemos todo esto. Por eso hoy tengo que hacer un reconocimiento y un agradecimiento a toda esa hinchada que nos acompañó durante todo el año, en las buenas y en las malas, porque cuando tuvieron que acompañarnos en el partido contra el América estuvieron ahí y no les pudimos dar la alegría. Quienes nos acompañaron el partido contra San Lorenzo tampoco pudieron recibir una alegría y ahora creo que de alguna manera el equipo le retribuyó a la gente el apoyo que nos dio durante todo el año.

--Hablando de sal y pimienta, el campeonato tuvo sus matices, con los vaivenes deportivos que hicieron que el clima se pusiera al rojo vivo. ¿Fue duro de sobrellevar?

--Nosotros siempre decimos que los partidos son a 5.000, pero parece que a veces algunos miran el corto plazo y no ven el largo plazo. Cuando a principio de año algunos nos decían que el equipo tenía el mejor comienzo de mucho tiempo a esa parte, dijimos que lo único que nos importaba era ver cómo terminaba, no cómo comenzaba. Muchas veces hubo que tomar una cantidad de decisiones que sin duda contribuyeron al éxito alcanzado ahora.

--¿Como cuáles?

--Por ejemplo a partir del momento que se conformó el plantel. Hoy dicen que Nacional por suerte se reforzó, pero podrían también existir ríos de tinta si hubiese sido gol el tiro de Bengoechea, diciendo que se invirtió mal. Otro de los aciertos fue el planteamiento que nos hizo el técnico (Hugo De León) cuando nos dice "si ustedes quieren salir campeones uruguayos no podemos ir a Europa en el receso". No se puede pretender jugar la Mercosur, el Clausura con un plantel reducido, sobre todo por la intensidad de partidos y por lo comprimido que estaba el campeonato. Bueno..., por eso no fue casualidad que después se buscara descomprimir el torneo a través de una gran cantidad de planteos. Entonces, el campeonato también se jugó ahí. De la misma manera que se jugó cuando Nacional apostó a pagar las entradas para no jugar en el Viera (frente a Wanderers), así como el tan mentado tema de los puntos de Juventud.

--¿Se puede jactar la directiva de haber contribuido enormemente en la conquista?

--Creo que ese es el trabajo de la directiva, para eso está. Gran parte es el mérito del cuerpo técnico y de los jugadores, así lo demostraron en el clásico. La directiva hizo lo suyo, a lo mejor esta vez sobresalió más lo que se hizo afuera, de lo cual nosotros no hablamos, porque el mérito principal está en el técnico y los jugadores.

--¿Se puede decir que Nacional le ganó en todos los frentes a Peñarol?

--No nos corresponde a nosotros decirlo. Además no es nuestro estilo el marcar cosas porque sería andar provocando.

--¿El debe es la actividad internacional?

--Puede ser. Nacional pasó la primera ronda de la Libertadores, no pudo continuar, y en la Mercosur nos quedamos ahí. Pero pese a ello, no tengo la menor duda que el club tiene mucho más equipo de los que clasificaron. A lo mejor esa desgracia que tuvimos de no pasar fue las que nos permitió disfrutar el triunfo en el clásico.

--Las marchas y contramarchas del campeonato, en las que hubo preponderante importancia de los puntos del partido Juventud-Peñarol, trajo aparejadas unas pronunciaciones duras del presidente aurinegro. En una de ellas advirtió que se iba a distanciar de Nacional. ¿Esa postura afecta a su club?

--Preferiría no profundizar en este tema porque creo que aquí hay temas institucionales y en ellos mantenemos la misma postura. Nosotros estamos convencidos que lo que debe ser es lo del domingo, ganarles en la cancha, intentar ganarles deportivamente, pero no confundir lo deportivo con lo institucional.

--¿Sin importar los dichos del oponente?

--Bueno..., hay un límite. Uno responde a una colectividad, a una institución que merece respeto. Por eso, cuando se pasan esos límites es obvio que se hace más difícil, pero lo importante es no perder la brújula y ser conscientes de lo medular y de que hay una gran cantidad de temas en común. Tenemos que aprender a manejar los temas en común y tenemos también que aprender a manejar los temas en los que no hay coincidencia. Cada uno defiende lo suyo, pero también para eso tenemos que tener reglas claras de cómo manejar eso. Si nos atacan en lo personal, probablemente miremos para el costado, pero si se entra en el agravio institucional, en la falta de respeto, ya se hace más complicado. Miremos para adelante, no para atrás, porque Nacional y Peñarol tienen que trabajar juntos en una cantidad de temas. En los otros, en los que jamás nos pondremos de acuerdo, habrá que obrar con mano de hierro y guante de seda. Uno no deja de ser firme porque sea respetuoso y eso no lo vamos a perder jamás porque ese es el estilo del club.

--¿Es importante, entonces, que no haya un distanciamiento con el contador Damiani?

--No llevo jamás los temas a lo personal. Jamás el deporte me hizo un enemigo. Tenemos que saber que cualquier dirigente va a hacer hasta lo imposible porque su cuadro gane, pero eso no nos puede llevar a un enfrentamiento personal. Mientras se cuiden normas elementales de relacionamiento entre las instituciones, será mucho más fácil atacar lo medular en forma conjunta.

--¿Complicó a la directiva el rechazo que apareció en un sector de los socios e hinchas al técnico De León?

--Acá pasa siempre lo mismo: si las cosas andan bien, el técnico es un fenómeno; si las cosas andan mal, lo primero que se pide es sacar al técnico. En el propio diario El País, en la sección Ecos, un lector pidió la cabeza del técnico e indirectamente rechazaban al presidente. Si bien me parecen comentarios naturales, los dirigentes tenemos que tener el equilibrio para ser conscientes de cuáles son las decisiones que más convienen.

--¿El alejamiento del entrenador no era conveniente?

--Recuerdo que después del partido con el América se habló insistentemente de que la posibilidad de que De León se retirase. Yo siempre dije que si se va a retirar lo va a hacer como ganador porque Hugo De León es el último gran caudillo que existe en este fútbol y es un patrimonio que tiene Nacional. Jamás podíamos aceptar o permitir que por un resultado deportivo se retirara mal un ídolo. Eso también es defender el patrimonio. Y allí también se actuó pensando en el futuro, porque a lo mejor hoy, si hubiésemos flaqueado, no estaríamos hablando de un título.

--Usted considera que De León tiene que irse ganador del club. En consecuencia, ¿debe hacerlo si se conquista el Uruguayo?

--De León tiene contrato de Nacional por más de un año y ese es un tema que no está ahora en la mente de nadie y después de común acuerdo vamos a ver qué paso vamos a dar. Antes dije que De León se va a ir de Nacional cuando él quiera y lo mantengo porque esta directiva no le va a decir que se vaya a un jugador que ganó todo con Nacional, a un hombre que vino en un momento complicado --porque yo sé cómo se nominó a De León cuando empezó este ciclo-- dado que había que cortar un sexenio, que bancó una presión enorme en sus hombros y que ganó dos campeonatos de tres jugados.

Más allá de los caprichos, que todos tenemos, de que puede ser difícil el trato, hay que tener un poco de memoria y hacer un repaso de lo bueno y lo malo. Al poner en la balanza todo lo que da y todo lo que resta, comprobamos que sobradamente De León tiene un balance positivo para el club.

--Más allá de que está claro que tiene un contrato por un año más y que hay que esperar las finales, ¿Se quiere mantener al caudillo?

--Hay un contrato renovado por dos años, así que de ese punto de vista no quisiera empezar la novela de principio de año de que se va o se queda. Este es un tema para fin de año. Van cuatro años, es claro que para estar en Nacional hay que tener una piel muy dura, porque son muchas las presiones, pero tiene que quedar bien en claro que Nacional es la casa de De León. Primero está ganar el campeonato y luego veremos el futuro.

--¿Qué puede pasar en las finales con Danubio?

--Danubio tiene un buen equipo, no en vano este año ganó la tabla anual, pero estoy convencido que Nacional tiene equipo para ganar el Uruguayo y más. Los partidos hay que jugarlos, no van a ser fáciles, pero tengo una gran confianza en el plantel.

--¿Cómo se ve en diciembre?

--Me veo campeón. 

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