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Llamado el primer Mariscal ( luego lo fue José Nasazzi) era un zaguero
firme, pulido, un verdadero maestro en el puesto.
En
momentos en que había jugadores de enorme calidad, Alfredo Foglino fue
indiscutido en su puesto en Nacional y en las selecciones celestes.
Era un hombre de temple singular, de ajustado pase, de sacadas
perfectas, de colocación como sólo la pueden tener los grandes maestros.
Foglino jamás fue discutido y siempre alabado por compañeros y
adversarios.
Era el caballero por antonomasia, el gran señor del fútbol, el
caballero del deporte. Atildado en el juego, sabia ser enérgico en la
acción tremenda del peligro. Pero su trabajo era tan completo, tuvo
siempre tal perfección que ni aún en las apuradas cuando quemaba la
guerra del área, dejó de tener aquella prestancia y aquel señorío que
junto a su clase sin par, fueron sus grandes características.
Jugó con maestros y contra maestros. Siéndolo el mismo, sobresalió entre los gigantes de su
tiempo. Actuó en una época cumbre del
mejor fútbol del Plata y entre ellos fue siempre de los mejores, el punto
alto en el espectáculo, el jugador perfecto y con el tono justo del varón
que acciona de guante blanco.
Acompañó por mucho tiempo a otro grande
del fútbol, José Benincasa, formando la pareja internacional celeste de
mayor vuelo. Con
Castellino lo vimos en el Parque Central realizando milagros en su zona.

Fue un
adelantado, “nació antes” podíamos decir, porque cuando llegaron las
épocas olímpicas, Foglino ya declinaba y nacía a la vida deportiva el
otro Mariscal que tomó en sus manos el honor del mandato y la obligación
de seguir su huella.
Alfredo Foglino será siempre recordado por su ciencia en el fútbol y por
su prestancia de gran caballero de las canchas. A medida que pase el
tiempo se agigantará su figura señera y para siempre será honra de este
nuestro fútbol internacional tan cargado de glorias y para Nacional, el
primer Mariscal y un hombre que en los campos de juego cubrió de gloria
su divisa gloriosa.
(Revista Nacional
- Año 1946)
Fue Campeón Uruguayo
nueve veces;
en los años 1912, 1915, 1916, 1917, 1919, 1920, 1922, 1923 y 1924.
Defendió a Nacional la
cantidad de 409 partidos y fue capitán durante
diez años.
Campeón Sudamericano tres veces; en los años 1916, 1917 y 1920.
Luego de su retiro como futbolista, fue durante muchos años
dirigente de Nacional.
Falleció en el año 1968. |
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