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Publicado en Tenfiedigital Luis Ernesto Castro "EL mago de la máquina blanca" Transcribe Joselo Gonzalez |
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El pueblo uruguayo ha catalogado de "magos", fuera del oficio, solo a tres de sus hijos, a Gardel, a Scarone y a Luis Ernesto Castro. Al puntero derecho de la máquina del Nacional del quinquenio y la celeste del 42, le puso el nombre del mago más famoso de los años 40. La hinchada le puso Mandrake Ghiggia nos había dicho: "Yo salí más parecido a Lauri, pero el puntero derecho que yo miraba era Luis Ernesto, más dribleador, gran dominador de pelota". Por esa habilidad incomparable la hinchada le puso Mandrake, el nombre del mago de la tira del diario, el más popular de aquellos años. Atilio Garrido y yo entrevistamos al mentado Luis Ernesto Castro (Mandrake). De entrada nomás, Atilio sacó de la carpeta los saludos que le mandaba el profe De León a Luis Ernesto. De ahí en adelante, me dediqué a presenciar la escena y registrar los diálogos. LUIS ERNESTO - El Profesor De León, como técnico, hizo dos hazañas. ATILIO - El 76... (con Defensor, primer club en desarrollo en salir campeón uruguayo en los 43 años que llevaba el profesionalismo). LUIS ERNESTO - Y México. De eso nadie se acuerda, pero es difícil ser campeón allá. ATILIO - Y con el Toluca. LUIS ERNESTO - Un cuadro chico. Luis Ernesto Castro es un señor delgado y ágil, que aparenta varios menos de los 80 años que tiene cumplidos y luce pantalón jogging azul y una moderna camisa cruzada a tono con sus ojos celestes. Estamos en un piso 10, un apartamento superbacán en el corazón de Pocitos. Atilio - ¿Cuánto hace que vive acá Luis Ernesto? Luis Ernesto - Dieciséis años. Vivo acá por mis hijos. Si fuera por lo que gané en el fútbol estaría viviendo en una bocatormenta. Es la verdad. Uno de los hijos de Luis Ernesto, Luis Braulio Castro (Lucho), jugó en Nacional y en Defensor antes de emigrar a Estados Unidos. Atilio - ¿El Lucho dónde anda? LUIS ERNESTO - En Estados Unidos. Está viviendo en Nueva York y está reciclando una casa muy linda en Miami. A veinte metros de la playa. ATILIO - ¿Para vivir él? LUIS ERNESTO - Sí. Un lugar de película. Yo estuve ahí un mes y pico. No quería ir, pero es maravilloso. Muy lindo realmente. ATILIO - Cuando él empezó a jugar yo trabajaba con Solé. LUIS ERNESTO - ¿Cuántos años tiene usted? ATILIO - Cincuenta. LUIS ERNESTO - Empezó jovencito. ATILIO - A los dieciocho. Jugaba bien el Lucho. LUIS ERNESTO - No tuvo suerte jugando al fútbol y en la vida se precisa suerte. Otros con menos condiciones que él llegaron y él no llegó. Le tocó un año que había, delante de él, buenos jugadores. ATILIO - Estaba con Ruben Suárez, Mantegazza, Amarillo. LUIS ERNESTO - Una punta de buenos jugadores y los que estaban arriba, en el primero, eran peor. ATILIO - Sí, estaba Cubilla, estaba Bareño. LUIS ERNESTO - Y en el fútbol hay que tener suerte. Usted imagínese los grandes jugadores que tuvo Labruna atrás. Jugó catorce años, no se lastimaba nunca, nunca le pasaba nada. Los otros se morían de hambre. ATILIO - Ruben Suárez se murió en México. ¿Se acuerda de aquel morenito? LUIS ERNESTO - No se supo nunca más. ATILIO - Esquivel jugaba bien también. LUIS ERNESTO - Esquivel, también. ATILIO - Después le voy a dejar la dirección, Tenfieldigital.com, así su botija puede leer la nota allá, en el sitio de Internet de Tenfield. En Estados Unidos seguro que Lucho tiene Internet. Lo lee al toque. LUIS ERNESTO - Tiene de todo. ATILIO - ¿Se casó? LUIS ERNESTO - La señora es médico. Fabricante de vitaminas, de cuanta vitaminas hay, con productos naturales. Él ha viajado por todo el mundo. Tiene una audición en la televisión, aparte de su consultorio, donde actúa directamente con el público y con un aparatito que va marcando la cantidad de frascos que van vendiendo. Una cosa de no creer. ATILIO - Era amigo de Paco. LUIS ERNESTO - A Paco lo conozco bien. Es uno de los pocos capitalistas, vamos a decir así, que se arriesga. De los que tienen dinero, acá nadie arriesga nada. Él arriesga, porque no todo es negocio con los jugadores. Lo defiendo porque me parece bien con los jugadores. Garrido descubre sobre una repisa un portarretrato con una foto de Atilio García. ATILIO - ¿Este es el que se hizo famoso gracias a usted? LUIS ERNESTO - Al contrario, si a mí me conoce alguien fue gracias a él. ATILIO - Pero usted le daba los goles. LUIS ERNESTO - Pero él la metía adentro, ese es el lío. Los centros los levanta cualquiera. ATILIO - ¿Cómo era? LUIS ERNESTO - Prodigioso y tan humilde que cuando se le inflamaba el tobillo, no dejaba de entrenar porque decía que si faltaba a un partido perdía el puesto. ¿Se da cuenta? ¡Él! ¡¿Quién lo iba a sacar?! Un tipo de una humildad, una sencillez extraordinaria, un tipo que nunca dijo YO. Un tipo que nunca se quejó si la pelota iba corta, si la pelota iba larga. Le dieron patadas como no se le dio a nadie y nunca se quejó. ATILIO - ¿Como qué centreforward de hoy sería? LUIS ERNESTO - No, nadie. Él fue único. Para mí fue único. La manera de cabecear la pudo haber patentado. Nadie cabeceó como él. Hacía goles con el pelo. Yo de repente estaba atrás de él, lo miraba, y me preguntaba "¿con qué le pegó?, ¿por dónde la metió?" Era un roce del pelo, un cálculo. A veces lo metía de espalda. Después que se elevaba que parecía que se aguantaba en el aire. Tenía una potencia... Hizo goles de cabeza de afuera del área grande. Le pegaba bien con cualquiera de las dos piernas. Lo único que no tenía era dribbling, nada más. Todo lo referido a Atilio García está revestido de ese perfume anecdótico que agrega condimentos a la historia. A fin de 1937 viajó a Buenos Aires el doctor Atilio Narancio, siempre vinculado a Nacional (en 1938 integraría la directiva como vocal) para buscar a un atacante de Boca Juniors llamado Providente, del que se tenían buenas referencias y había alternado, ese año, como titular. En los xeneises, para jugar en el ataque estaban Tenorio, el mundialista Varallo, el paraguayo Benítez Cáceres. Ante la imposibilidad de alcanzar el objetivo de negociar a Providente cuyo pase estaba comprometido para Brasil, los boquenses le presentaron a Narancio una lista de jugadores transferibles, entre quienes figuraba Atilio García, de 23 años, que había actuado en Platense en 1936. Narancio, que no conocía a ninguno de los jugadores de la lista que llegaba a sus manos, tuvo la corazonada del nombre. "Se llama como yo, debe ser bueno... ¿Podrá venir a probarse este Atilio?". Así nació algo que en la Argentina aún no se explican. El estadígrafo Pablo O. Ramírez, en su "historia del profesionalismo argentino", al dar cuenta del pase de Atillio García a Boca Juniors en 1937, afirma que "nadie podría imaginar, luego de su discreta actuación en Platense y su fugaz aparición en el primer equipo boquense en esta temporada, que llegaría a ser el más grande ídolo y goleador que tendrían los uruguayos". A partir de la figura de Atilio García, Nacional inscribe un momento brillante en la Copa Uruguaya. Con sus condiciones específicas de artillero, tenaz, decidido, guapo y oportuno, el argentino conquistó el corazón de la hinchada alba brindando su entrega durante doce temporadas, en una muestra de adhesión poco común en el fútbol de todos los tiempos. Atilio García llegó a jugar 435 partidos oficiales en Nacional, convirtiendo 486 goles, resultando el protagonista mayor del clásico en toda la historia del profesionalismo uruguayo, quedándose con el record de goles en este tipo de partidos, donde sumó 34 tantos para Nacional. Fue el goleador de la Copa Uruguaya en ocho ocasiones, siete de ellas en forma consecutiva (1938- 1944). También vistió la celeste sin perder la costumbre: marcó 10 goles en 12 presencias internacionales. En el fútbol la que corre es la pelota" dice Luis Ernesto. "Hoy, nomás por saberla parar y pasar, los de mi época jugaban todos". Recuerda a su hermano Braulio. "Jugaba mejor que yo" afirma, y a su hermano Enrique, el Presidente de la Mutual durante la huelga del 48. ATILIO - Ustedes eran nueve hermanos LUIS ERNESTO - Cinco varones y cuatro mujeres. ATILIO - Y usted vivió siempre por acá. Vázquez y Vega… LUIS ERNESTO - Nací en la calle Isla de Flores, pero de ocho meses vine para acá, a la calle Vázquez y Vega, cuando recién empezaban a abrir las calles. Era todo campo. Tiraban la tierra en las calles con unos carros de dos caballos. Vázquez y Vega y San Salvador, cuando era San Salvador. Después cambió, Viejo Pancho se llama ahora. Y cuando la calle Baldomir era Durazno. Nos criamos acá. ATILIO - El primero en jugar profesionalmente fue su hermano. Le llevaba diez años y medio: Braulio. ¿cómo jugaba Braulio? LUIS ERNESTO - La pucha. ATILIO - ¿Más que usted? LUIS ERNESTO - Sí. Jugaba en cualquiera de los dos lados y como si hubiera jugado toda la vida tanto en la derecha como en la izquierda. ATILIO - Dicen que la llevaba por la derecha con la derecha y por la izquierda con la izquierda. LUIS ERNESTO - Lento. Era lento para jugar, pero de un gran dominio de pelota. Tiraba a ser medio gordito, pero muy inteligente para jugar, muy inteligente. ATILIO - Muy fugaz. LUIS ERNESTO - Desgraciadamente sí, fugaz, fue corta la actuación de él. Si él hubiera tenido la conducta que tuvieron otros, que no tenían ni la cuarta parte de las condiciones que tuvo él... Hay gente que llega con el ansia de llegar, pone constancia y llegan. Yo conocí unos cuantos que llegaron así. Y conocí grandes jugadores que no llegaron porque eran boludos. ATILIO - ¿Y por qué con Peñarol? (Braulio Castro fue puntero aurinegro en la década del 30; el 27 de mayo del 34 marcó el famoso gol de la valija.) LUIS ERNESTO - Porque lo llevaron. A él lo llevó un hincha de Peñarol que vivía en la calle Rogelio Bauzá, al lado del café. ATILIO - Usted primero jugó en un cuadro del barrio, el Vélez Sarsfield. ¿Y quién lo llevó a Nacional? LUIS ERNESTO - A mí no me llevaron. Nosotros fuimos a jugar, con el Vélez Sarsfield, contra los menores de Nacional. Entonces me puse de puntero porque no había puntero, nadie quería jugar de puntero. Y de insider había un muchacho, Pajarito, que jugaba muy bien al fútbol. Alcanzó a jugar en Central. Acá jugábamos en la plaza Nº 3... ATILIO - La que todavía está. LUIS ERNESTO - La querida placita número Nº 3. Ahí me crié yo. En esa cancha de fútbol nunca creció un pastito. Nunca le daban tiempo. Era hacer picar una pelota y empezaban a aparecer botijas de todos lados. Se jugaba de gorra, con pantalón largo, hasta con saco. Había cada nene... ATILIO - Y ahí queda en Nacional. LUIS ERNESTO - Y de ahí seguimos. Hice los Menores, después hice la Tercera, después la Reserva. Cuando fui a la Tercera estaba mi hermano Enrique que jugaba en la derecha y me dejó a mí el puesto para pasar a la izquierda. Yo digo que al final lo vine a perjudicar, porque Enrique tenía muy buenas condiciones. Enrique jugaba en los dos puestos. ATILIO - Él pasó a River, después. LUIS ERNESTO - Jugó en Boca, con el Gallego Varela, y después pasó a River, cuando River era un señor equipo. ATILIO - En el Primero de Nacional usted debuta a los 18 años, más o menos. LUIS ERNESTO - Sí, dieciocho o diecinueve años. Ahí en Nacional me hicieron una jugada que yo siempre la cuento. No sé quién fue el que me la hizo. Yo era titular de la punta derecha en la Tercera. Vino Volpi y lo pusieron a la izquierda. Entonces no sé qué problema hubo en la Primera División. Nosotros ya alternábamos. Sacaron a dos o tres jugadores del primer equipo de Nacional. Me llevaron a mí, a Volpi y a Mario Lorenzo. Volpi jugó en la punta derecha y a mí me encajaron en la punta izquierda. Hizo tres goles Volpi y yo me comí un año a raíz de ese partido. ATILIO - ¿Se acuerda de algunos de aquélla Tercera del 38 que jugaban con usted? LUIS ERNESTO - ¿Que jugaban conmigo? Sí. Máspoli ATILIO - Cumple 83 mañana. LUIS ERNESTO - ¿Ochenta y tres u ochenta y cuatro? Me parece que ochenta y cuatro. Máspoli, Vasconcellos, Gutiérrez, el Negro Luz, Tórtora, la especial del año 36 era un combinado, Pereira Natero... ATILIO - Los dos goleros después fueron a Peñarol. LUIS ERNESTO - Eduardo Volpi, Canterucci, Franquito, que la rompía la pelota... ATILIO - Se olvida de Young, que después pasó a Defensor. LUIS ERNESTO - Alfredo Young, un muchacho muy bien, muy buena persona. ATILIO - El deshuese con Volpi fue en el 39. LUIS ERNESTO - Yo me comí un año por el cambio ése, que no sé quién lo hizo. Nunca pude saber. ATILIO - Y ya en el 40 está en Primera todo el año. De allí arranca. LUIS ERNESTO - Tuve la suerte de jugar con señores jugadores. ATILIO - ¿Quién lo sube al primero? LUIS ERNESTO - El Manco. Uno de los entrenadores más vivos. Porque para ser entrenador en aquella época que no había cambios, había que mover las piezas como en un ajedrez. Ver quién podría cambiar un partido. Eso él lo veía de afuera. Hoy son tres cambios. Pero en aquella época no había ninguno. ATILIO - ¿Gambetta estaba en la Tercera esa? ¿Cómo fue lo de Gambetta? (Porque, perdido el episodio en el recuerdo, un elemento de singular peso en todos esos años, la figura de Shubert Gambetta, llegó a Nacional luego de una gran polémica y enfrentamiento directriz con Peñarol. Gambetta jugaba en Independiente del barrio de Av. Rivera y Osorio y fue fichado por Peñarol el 30 de noviebre de 1937, iniciándose una larga defensa reglamentaria por parte del doctor Negro, que culminó un año después cuando el Presidente de la AUF, contador Garderes, firmó la resolución por la cual se estableció: "Archívense los antecedentes del asunto Shubert Gambetta y declárase libre a este jugador..." Así llegó Gambetta al Parque Central para jugar en la tercera división, cuando sólo se le conocía por las informaciones de prensa a raíz de su situación reglamentaria, cuya definición llevó un año. En 1940 ya era figura inamovible en el equipo titular.) LUIS ERNESTO - Gambetta empezó a jugar en Independiente. Después vino la disputa con Peñarol. No fue a Peñarol por esas cosas y de ahí empezó Gambetta con nosotros. Era único. El Mono, ya jugando en Menores, si no ganaba terminaba llorando. Jugaba de centrohalf. Metía los goles, hacía todo. Como fue toda la vida el Mono. Como pintó en la ocasión de Menores terminó su vida de jugador de fútbol. Eso sí, tenía que haber un sólo Mono Gambetta, porque dos Mono Gambetta en un mismo equipo, terminaban a los piñazos. Fue único el Mono. ATILIO - ¿Jugaría hoy? LUIS ERNESTO - Hoy juega cualquiera de aquella época. Son mentiras que no podemos jugar. Porque el jugador que pare la pelota y que sepa pasar la pelota, ya juega en cualquier lugar. Para jugar al fútbol la que corre es la pelota. En 1939 impidieron el quinquenio aurinegro y siguieron de largo. En 1941, además de asistir, el 25 de Mayo, al incendio de las instalaciones del viejo Parque Central, Nacional con su "máquina alba" alcanzó otra resonante marca. Ganó la Copa Uruguaya sin puntos en contra. Jugó 20 partidos y ganó los 20 con 79 goles a favor y 22 en contra. Es el año del record de diferencia de goles en el clásico ante Peñarol (6- 0) el 14 de diciembre, tarde en que el partido preliminar, que enfrentó a las tradicionales camisetas, también fue victoria de los albos (4- 0), por lo que para su hinchada es el día de los 10 goles de Nacional ante los aurinegros. Así llegó hasta 1943 para alcanzar el "Quinquenio de Oro", convirtiéndose en el primer club uruguayo en lograrlo. ATILIO - ¿Héctor Castro es el que arma la máquina del 40? LUIS ERNESTO - La máquina del 40 ya venía con jugadores del 38. Cuando la hazaña de Nacional, porque ésa es una de las grandes hazañas de Nacional a la que el propio Nacional nunca le dio pelota. La del año 38. (Se refiere a la obtención del primer Campeonato Rioplatense Nocturno, donde participaron Peñarol, Independiente, Boca Juniors, River Plate, San Lorenzo, Racing, Newell' s Old Boys, Estudiantes de La Plata y Rosario Central)Yo no jugaba. Yo vi cuando debutó Atilio contra Chacarita, pero Nacional en Argentina jugó en la capital, en La Plata, en Rosario, en todos lados y ganaba en todos lados. Y eran trece jugadores y un dirigente. Le ganaron a todos los grandes equipos argentinos. Perdió acá un partido con River argentino, que no lo tenía que haber perdido e igual Nacional salió campeón. ATILIO - ¿Reaside? ¿Estuvo con él? ¿Lo conoció? LUIS ERNESTO - Yo alcancé a practicar con él. El quería fútbol inglés. A los habilidosos no los quería. El quería bien como es el fútbol inglés. No quería el jugador hábil e inteligente, lento, no, él quería tipo inglés. ATILIO - ¿Hablaba en inglés? LUIS ERNESTO - Hablaba chapurreado. ATILIO - ¿Enseñó algo? LUIS ERNESTO - Enseñó un sistema defensivo que le dio resultado a Nacional. Tenía una línea media que había que entrarle... Mario Rodríguez, Faccio y Parrante. Y atrás jugaba el viejo Morales, Cabrerita, el flaco García, Gemelli, pero había que entrar ahí. ATILIO - ¿Y adelante? LUIS ERNESTO - La delantera era Porta, Arispe, Atilio, Quique Fernández, a veces jugó De María, un argentino que había jugado en Italia. ATILIO - Ahí fue campeón del mundo. LUIS ERNESTO - El cuadro de Nacional no era un cuadro brillante ni mucho menos, pero ganaba. 2 a 0, 3 a 1, pero ganaba siempre. No era un fútbol de espectáculo, vamos a decir, pero era efectivo al cien por cien. ATILIO - Un cuadro al inglés. LUIS ERNESTO - Sí. Reaside implantó un sistema inglés que le dio un muy buen resultado. ATILIO - Y ahí agarra el cuadro el Manco, que era ayudante de él. LUIS ERNESTO - El Manco estaba ahí. Cuando le dieron el cargo al Manco pasó a ser una fiesta. Hacía una o dos indicaciones y nada más. ATILIO - ¿Y la delantera cómo se arma? Luis Ernesto, Ciocca, Atilio, Porta y Zapirain. LUIS ERNESTO - Y se arma. Después jugó Fabrini, un señor jugador. También estaba Ballesteros que no pudo jugar nunca, jugó un par de partidos. Roberto Porta no se lastimaba jamás. El que se lastimaba en esa época no comía pescado por un mes o dos. Había que jugar. Porque el que dejaba el puesto no lo agarraba más. ATILIO - ¿Y cómo se arma una delantera? ¿Cómo se empieza? LUIS ERNESTO - Y se arma jugando y ganando y entendiéndose, como se han formado las grandes líneas de forwards. Sin elegir a uno y a otro. Se arma porque es como si fueran piezas de una máquina que engrana y a veces no por ser cinco jugadores extraordinarios, sino por complementarse. Hay uno que es lento, otro que es ligero, otro habilidoso, otro que toca la pelota. Eso es lo difícil: juntar cinco tipos distintos que caminen igual. De repente ponés cinco "craks" y no pasa nada absolutamente. ATILIO - Y ¿quién la traía? ¿Ciocca? LUIS ERNESTO - Ciocca era el que la traía. Sí, señor. Porta era el estratega, el que veía todo. Un señor jugador, un tipo adentro de la cancha que veía los detalles. ATILIO - ¿Y Atilio cómo era? Usted lo vio debutar ahí contra a Chacarita. ¿Debuta con nombre cambiado? LUIS ERNESTO - Creo que no. Atilio debuta contra Chacarita y no se vio nada de Atilio. Pero encajó dos goles y ganó Nacional. ATILIO - De esa época del quinquenio son las anécdotas del peluquero. LUIS ERNESTO - Son todas tonterías. Para nosotros, para los jugadores que estábamos más en contacto, fue un balde de agua. Porque llegamos a pensar que nosotros mismos estábamos engrupidos de que éramos buenos jugadores, porque si están arreglados los partidos, gana cualquiera. ATILIO - Ahí ensuciaron mucho a Raúl Rodríguez, que era el que lo marcaba a usted. LUIS ERNESTO - Mire, del cuadro ese, vamos a decir así, no quiero ni nombrar a nuestro eterno rival, dieron por vendidos a todos. A Máspoli, a Raúl Rodríguez, a todos. Siempre se vendía alguno. Lo único que le puedo contar, es que una vez estando concentrados para un partido con Peñarol, se arrimó uno, que yo no sé quién era, y dejó la noticia que Peñarol quería jugar plata contra nosotros. Nosotros agarramos el viaje, previo acuerdo con el tesorero, que era González, que era terrible para los pesos. Le pedimos que nos adelantara el premio del partido, para jugar la mano por nosotros. El tipo desapareció. Nunca más apareció. Esa fue la única vez que se podía haber dicho que jugamos un peso y fue a mano nuestra. Nunca jugamos. ATILIO - ¿Dónde concentraban? LUIS ERNESTO - En el hotel Oceanía. ATILIO - O sea que había cierto rigor profesional para entrenarse. LUIS ERNESTO - Había, como en todo, gente responsable. Yo trabajaba en la Usina, y me iba a entrenar después de las seis de la tarde que salía de la Usina y el Pato (Galvalisi) trabajaba en la ANCAP e iba a correr solo al Parque Central en la oscuridad. Gente responsable siempre hubo. Lo mismo que al revés, gente irresponsable también siempre hubo. Pero era parejo para todos. ATILIO - ¿Cómo eran los entrenamientos? LUIS ERNESTO - Los martes gimnasia, los jueves fútbol y los domingos teníamos los partidos. ATILIO - ¿Y a usted el empleo de la Usina quién se lo dio? LUIS ERNESTO - Trelles. La mamá de Trelles. La señora del Viejo Pancho. Un Ángel era. ATILIO - ¿Fue por vinculaciones del fútbol? LUIS ERNESTO - Claro, porque se había hecho hincha de Nacional la viejita, y el cabezón Romero, que era el chofer de Trelles, me hizo el contacto con ella que me quería conocer. Le pedí el trabajo y me lo dio. A los dos o tres días me lo dio. ATILIO - O sea que plata no se ganaba mucha con el fútbol. LUIS ERNESTO - Se ganaba para la época. Era plata. Pero no se podía comprar como hoy una casa y un auto. Me daba para el traje, para salir, para guardar algún peso de aquellos. Los que la hicieron para ellos, los que se la guardaban para ellos, quedaron con algo. Pero los que ayudaron a la familia, que la mayoría de las familias de los jugadores de fútbol eran de gente con muchas carencias, a ese no le quedó. Hoy hacés un contrato y son millones de pesos. Los jugadores que tienen la suerte de ir a Europa cuatro o cinco años, aunque no jueguen quedan parados para toda la vida. Las figuras de ambos países surgidas en estos años llenarán las páginas de la historia, pero aquella generación se quedó sin el escenario lógico de la Copa del Mundo (cuya disputa se interrumpió durante doce años por la Segunda Guerra Mundial), para confirmar la calidad de esos artistas de la pelota. Europa. enfrentada en los campos de batalla, cerró los mundiales, que muy bien pudieron disputarse por esta parte del planeta si la FIFA, como correspondía, hubiese dado continuidad a su torneo. La Copa América alcanzaría entonces su máximo esplendor. En 1942 la sede de la Copa América volvió a Montevideo después de 18 años de ausencia. Fue el primer Sudamericano en el "Stadium", como lo anunciaba la prensa. Se registró la máxima cantidad de participantes hasta entonces, siete países, destacándose la visita de Ecuador que por primera vez llegaba a nuestro país. Chile y Perú volvían al suelo oriental después del mundial de 1930. Lo mismo podía decirse de Paraguay, aunque los guaraníes habían jugado ante Nacional y Peñarol en 1933. También retornó Brasil a la Copa América, después de su unificación futbolística lograda por el doctor Luis Aranha. El torneo se disputó entre el 10 de enero y el 5 de febrero con sucesión de victorias celestes, algunas apabullantes ante Chile (6- 1) y Ecuador (7- 0), otras difíciles frente a Brasil (1- 0) y Paraguay (3- 1) y la final con Argentina (1- 0), lograda con un gol de Bibiano Zapirain. Aquel equipo uruguayo formaba la misma delantera de la "máquina alba", sólo que en lugar de Atilio ingresaba Severino Varela (de boina blanca como Roberto Porta) y mantuvo al comienzo las dudas del entrenador, Pedro Cea, que venían desde el Sudamericano anterior, en el puesto de centrehalf, afirmándose Obdullio Varela sobre Sixto Durán recién en el tercer partido, contra Brasil. ATILIO - Usted, a poco de empezar, es campeón de la Copa América en el 42. LUIS ERNESTO - Después, en el final de mi carrera, fui nombrado para integrar la Selección en el 54. ATILIO - Y en el 42 cómo era? LUIS ERNESTO - En el 42 era casi todo Nacional. El único distinto era el gallego Varela, después era todo Nacional. Estaba Enrique de suplente también. Estaba Chirimino de suplente, el Palillo Correa, gran jugador, el negrito Luz, Bermúdez, Pereira, el canario Paz, el cabezón Romero, Arrascaeta, Obdulio, Galvalisi, González, había un plantel muy bueno. ATILIO - ¿Quién fue el mejor, Sixto González u Obdulio? LUIS ERNESTO - Usted mete el dedo en la llaga. A veces cuando uno da una opinión, a pesar de lo personal que es la opinión y a pesar de que uno pueda estar equivocado, es doloroso para el que no nombre. ATILIO - Máspoli dice que Sixto González es el mejor jugador que vio. LUIS ERNESTO - Máspoli tiene todo el derecho de dar la opinión de él. Para mí el mejor centrojás que vi en Uruguay se llamó Rodolfo Pini. Un hepático crónico, que la mayoría de las semanas solo dormía un día o dos. Se operó de viejo. Cuántas veces el Manco le decía que se diera un bañito, le decía "no dormís, Rodolfo, no dormís". Fue el primer centrojás que vi acá en el Uruguay, parar la pelota en el área con el pecho y salir caminando con la pelota. Nunca le dio una patada a nadie. No precisaba dar patadas, era inteligente para todo. Jugaba bien a todo: al billar, al voleibol, al básquetbol, al fútbol, gran nadador. Hacía todo bien. Un muchacho muy bueno, además. ATILIO - Es una figura un poco olvidada. LUIS ERNESTO - Olvidada para algunos, pobre Rodolfo. La hinchada de Nacional lo agarró de Cande. Un jugador al que no se le perdonaba nada. Porque la simpatía también influye en el fútbol. Rodolfo fue un tipo castigado por la hinchada, no cayó bien, no sé. En cambio Galvalisi, por ejemplo, siendo menos jugador que él técnicamente, era un tipo de gran rendimiento. Son distintos. ATILIO - Lo que usted dice es que Galvalisi era un metedor. LUIS ERNESTO - Galvalisi era un siete pulmón. ATILIO - Y Rodolfo Pini un técnico. LUIS ERNESTO - Rodolfo Pini un técnico. ATILIO - Sin embargo, la gente se recuerda a Galvalisi. Obdulio también era metedor. LUIS ERNESTO - No, Obdulio no quitaba nunca la pelota. Obdulio acompañaba. Obdulio nació con un don de mandar sin mandar y sin hablar. Era un tipo que tenía un no sé qué. Pero Obdulio no quitaba. Obdulio acompañaba, hostigaba, pero no era de hacer un quite. Abría muy bien el juego a las puntas, era vivo como un rayo dentro de la cancha, pero no era un quitapelotas. ATILIO - Y Sixto González jugaba. LUIS ERNESTO - Sixto González era un tipo Rodolfo Pini. Más lento todavía que Rodolfo. Un gran jugador, técnicamente un gran jugador. Lento, pero muy hábil con la pelota. ATILIO - Cabeceaba bien. LUIS ERNESTO - No era cabeceador. Era quitador de pelota y armador, quitaba armaba, quitaba armaba. Pero no cabeceaba. ATILIO - ¿Y back como Raúl Pini tampoco vió? LUIS ERNESTO - Raúl fue un fenómeno. Un caso de esos que aprenden. Fue caradura, audaz, con mucha fe sabiendo que iba a llegar. El nunca había jugado de back derecho y el Manco lo puso en un partido contra Peñarol y ahí siguió. No se asustó, no titubeó, nada. Raúl vino a practicar de centrojás y practicó conmigo en la Tercera División de centrojás y de centrojás no podía jugar en Nacional. Estaba Rodolfo Pini, el Pato Galvalisi, Washington Gómez, yo qué sé cuántos había, no podía jugar. ATILIO - Estamos en el 42, en el Sudamericano, en la Copa América, ¿los argentinos tenían más cuadro? LUIS ERNESTO - Los argentinos, de papel, tenían más cuadro que nosotros. Imagínese los que jugaron, los que quedaron afuera, quedó Pedernera, estaba Moreno, Masantonio, yo qué sé cuántos había, Peruca. Argentina tuvo grandes, grandes equipos. Artísticamente, como jugadores de fútbol eran superiores a nosotros. Pero hay una cosa acá en Uruguay que nadie entiende. Me la hizo ver un brasileño, un matrimonio amigo de mi hija, en San Pablo. Mi hija me los presentó y estuvimos hablando, así como estoy hablando ahora. El hombre se enteró que yo había jugado al fútbol y empezamos a hablar de fútbol. En un momento dado me dice: ¿cuántos habitantes tiene Uruguay? Y yo le dije: "mire, desde que yo me conozco, dos millones novecientos, tres millones, tres millones cien, más de eso no pasa". Y el hombre se quedó con la boca abierta. "Los uruguayos no saben las hazañas que han hecho en el deporte". Me puse a pensar, "qué razón tiene este hombre". Usted empiece a hacer el descarte, mujeres, viejos, gente que no le gusta el fútbol, niños. ¿Cuántos quedan? Veinticinco. Contra países que tienen treinta, cuarenta, cincuenta millones de habitantes. Las cosas que hizo Uruguay en el deporte, no las hizo nadie. Si tendrá mérito lo que hizo Uruguay. ATILIO - Usted en la Copa América hace un gran partido con Chile. LUIS ERNESTO - Sí. Fue de esos días que le sale todo a uno. ATILIO - Ahí le ponen Mandrake. LUIS ERNESTO - No sé quién. Alguno que no tenía nada que hacer. No me gusta a mí el sobrenombre. Pero nosotros somos fruto de la hinchada. Esa es la verdad. Al jugador de fútbol, aparte de las condiciones que pueda tener, lo hace la hinchada. Tal vez, a lo mejor, puede ser el factor simpatía. Hubo jugadores muy buenos que no los recuerda nadie. Y hay otros jugadores con menos condiciones que los recuerdan más. ATILIO - Pero jugó diez años en la punta derecha de Nacional. LUIS ERNESTO - Jugué unos cuantos años. Y fui uno de los jugadores a quien le trajeron más suplentes también. Me quisieron limpiar varias veces. ATILIO - ¿Y por qué? LUIS ERNESTO - Y yo qué sé por qué. Siempre me traían alguno para probar de puntero derecho. LUIS ERNESTO - Yo fui a River. No jugué bien por esas cosas del fútbol. No tenía nada que aprender ni nada que enseñar. Pero no jugué bien. En cambio Walter fue un fenómeno. Lo favorecieron al sacarlo de 8 y ponerlo de 9. ATILIO - ¿Quién hizo ese cambio? LUIS ERNESTO - Probablemente lo haya hecho Liberti, el Presidente, el gordo Liberti. Porque en River argentino se jugó toda la vida con la característica de ir a buscar la pelota al área propia y salir por la derecha, que era Moreno el que hacía eso. Moreno iba a buscar la pelota al área, era el peón de brega de River, salía por la derecha. Después de Moreno todos los que vinieron hicieron lo mismo. Walter pasó a 9 y con el pique que tenía, con las condiciones que tenía, se moría de risa. Walter jugó muy, pero muy muy bien. Y mire que le daban patadas. Pero tenía un pique y una habilidad bárbara. Muy buen jugador. ATILIO - ¿Y usted por qué no anduvo? LUIS ERNESTO - Por las cosas del fútbol. Los mismos jugadores que jugamos en la línea de forwards al otro año salieron campeones. Eran los mismos. Trajeron a Bernazza, a un Rodríguez, dos o tres jugadores más, pero quedaron todos los mismos jugadores, Prado, Leone, Labruna, Loustau, Walter, que jugamos el año anterior. Para mí el problema de River en ese año fue la defensa. En Argentina las líneas de forwards son todas buenas, todos jugaban bien. Nos atacaban y era el tembladeral. Había unos cuantos jugadores viejos que ya estaban en las últimas. Pero no jugué bien. Fue una satisfacción muy linda jugar en River, porque fue un equipo que me gustó siempre, con grandes jugadores de fútbol. ATILIO - ¿Y ya vio un entorno diferente? La gente, el Monumental, todo... LUIS ERNESTO - Ahí empezamos a firmar autógrafos. Acá qué íbamos a firmar, alguna cuenta firmábamos. ATILIO - ¿Se vivía de otra manera? LUIS ERNESTO - Sí, es otra cosa. La Argentina es otra cosa. Hay gente para todo ahí. Es muy grande la Argentina. ATILIO - Y ahí vino Defensor. ¿Cómo se hace el pase? Contratistas en aquella época no había. LUIS ERNESTO - No, no había. Volví con la idea de jugar en Nacional. Me creía con condiciones de volver a jugar en Nacional. No me dejaron practicar porque según me dijeron dirigentes de esa época, River, si Nacional demostraba que tenía otra vez interés en mí, no le pagaba la deuda. Me gustaría ver el recibo si la pagaron. Creo que no le pagaron nunca más. Lo del pase mío y lo del de Walter tampoco. Me juego la vida que nunca le pagaron, porque mintieron todo, dijeron que nos iban a dar casa y apartamento y no nos dieron nada. Tuvimos que pagar hotel. La Argentina le promete todo, pero cuando llega el momento no le da nada, y con la compra de los jugadores uruguayos es lo mismo. Le ofrecen el oro y el moro y le pagan de a puchos. En cambio, usted va a comprar un argentino y tiene que pagar un peso arriba del otro. Eso fue toda la vida. Argentina es un país especial para Maradona, por ejemplo, es pan caliente. Lo que dice Maradona enseguida se vende. ATILIO - ¿Y no para Francescoli? LUIS ERNESTO - De Francescoli no tengo nada que decir. Pero es un país muy especial. La Argentina es un país muy especial, lo digo sin ofender. ATILIO - Y ahí empieza en Defensor. LUIS ERNESTO - Bueno, vine a Nacional y no pude jugar en Nacional. Me dijeron eso. Que no demostraban interés en mí, que no me agarraban de vuelta, porque si no River argentino no iba a pagar. Entonces fui a Defensor. ATILIO - ¿Por el barrio? LUIS ERNESTO - El cuadro al que yo iba a ver de chiquito. ATILIO - Usted era hincha de Nacional, toda la familia. LUIS ERNESTO - Yo me hice hincha de Nacional cuando empecé a jugar ahí. No era hincha de nadie. En esa época teníamos una simpatía grande por Peñarol, porque Peñarol fue el que nos dio la tranquilidad a nosotros, por medio de mi hermano Braulio, que fue hermano y padre. Nosotros ya en esa época nos quedamos sin padre. Mi hermano Braulio fue un fenómeno. Hermano y padre. Ayudó siempre a toda la familia. Un hijo excelente. ATILIO - Y Peñarol pagaba. LUIS ERNESTO - Peñarol, como Nacional, pagaban lo que no pagaban otros equipos. En aquella época era plata. Yo iba al estadio a ver a Peñarol, pero iba por mi hermano. Y a ver si conseguía alguna tobillera. Porque vendas no había usado nunca y tobilleras tampoco. Comprarlas no se podía. Mis primeros zapatos de fútbol me los probé cuando empecé en Nacional, antes jugaba siempre con zapatillas. ATILIO - Hábleme de Defensor LUIS ERNESTO - Bueno, a Defensor, la verdad, ya que dinero no podía conseguir, dadas las condiciones de Defensor, fui buscando a ver si podía conseguir un empleo en el Casino, cosa que al final conseguí gracias a César Batlle. ATILIO - Porque estaba con Franzini. LUIS ERNESTO - Sí, pero Franzini me tuvo engrupido. El que me dio el empleo fue Batlle. Dijo "voy a ver qué puedo hacer". No dijo "lo voy a emplear". "Voy a ver qué puedo hacer". A los dos, tres días estaba empleado. ATILIO - ¿Y a dónde lo fue a ver a él? LUIS ERNESTO - Al diario El Día. ATILIO - ¿Ya no era Presidente de la Asociación? LUIS ERNESTO - No era. Había sido. Fui a Defensor y había un plantel muy lindo. Había muy buenos jugadores, pero no le ganábamos a nadie. En el papel éramos superiores a casi todos los cuadros chicos, pero no le ganábamos a nadie. En un momento dado, me dijeron que si no agarraba para la punta izquierda, no podía jugar más en Defensor. Y tuve que ir a jugar a la punta izquierda, cosa que no me agradó mucho, porque desgraciadamente le tuve que sacar el puesto al Oreja Ferrés, un hombre buenísimo. Pero yo tenía hijos y había que parar la olla. En Defensor, jugando de puntero izquierdo jugué los dos años más fáciles que jugué en el fútbol uruguayo. No sé por qué. Se me hizo todo mucho más fácil que jugando en la punta derecha. Además hacía goles casi todos los domingos. Fue una etapa muy linda. ATILIO - Ahí empezaba Sasía. LUIS ERNESTO - Ahí empezó Demarco, Sasía, Argimón, Willy Píriz, Hernández vino después. Héctor Martínez. ATILIO - Willy Piriz murió. LUIS ERNESTO - No hace mucho. ATILIO - Y Sasía ¿cómo era? LUIS ERNESTO - Y Sasía empezó ahí. Era como fue. Sacaba chispas. Era un botija al que le gustaban más las patadas y los líos que jugar técnicamente al fútbol. Fue muy guapo Sasía. Buen jugador y guapo-guapo. Había chispas y él iba. No iba para el otro lado, iba para ahí. ATILIO - Jugador de la calle, del campito. Eso está desapareciendo. LUIS ERNESTO - Desapareció la calle, el campito, el botija ya no se puede dedicar, por exigencia de la vida. En la época mía y anteriores, estábamos todo el día con la pelota en la calle. Si no aprendíamos era de burros. Hoy no hay continuidad. No se ve jugar al fútbol como se ve en Brasil, que se juega hasta de noche en las playas, en todos lados están jugando al fútbol. ¿Acá dónde ves? Fútbol de campito, en ningún lado. El botija tiene que ir a aprender idiomas, a hacer gimnasia y el baby fútbol, que es una cosa linda para el jugador porque le enseñan educación, higiene, respeto, no sirve. El botija lo primero que hace cuando le regalan un par de zapatos es ver si la punta va para allá o para acá. No saben caminar. Van a jugar a la cancha y cada jugador tiene cincuenta directores técnicos, agregado a que le ponen un tipo con el pito que parece un verdugo, de negro, imponiendo respeto. El botija qué va a hacer. No tiene familiaridad con la pelota, no sabe lo que es el contacto con la pelota, no sabe nada, juega una vez por domingo. No puede jugar. En todo deporte e incluso en los oficios la continuidad, el darle, darle, darle, lo hacen a uno. Hay algunos mejores que otros, pero por algo está la escuela. Si usted hizo jardinera o primero, al otro año no lo pasan a sexto año. En el fútbol de ahora traen los muchachos de afuera, que yo no tengo nada contra los muchachos de afuera, al contrario, han traído muchísimos jugadores muy buenos, pero se saltean etapas, llegan a Primera y al Combinado en quince días. ATILIO - Y de puntero izquierdo, va al Mundial del 54. LUIS ERNESTO - Al Mundial del 54 fui de titular y allá me sacó el puesto Borges, que jugó muy bien, como nunca lo había hecho acá. Borges jugó muy pero muy bien. Y yo me quedé sin jugar. ATILIO - ¿Y no tendría que haber jugado por Souto cuando se lesionó Abbadie? LUIS ERNESTO - El suplente era él. Yo fui de titular de puntero izquierdo. Me perdí el puesto y quedé de suplente. Y Souto fue de suplente de la derecha y se dio la ocasión y jugó él. ATILIO - ¿Y no era como ahora que se buscaba el mejor? LUIS ERNESTO - Y quién dice la verdad de quién es el mejor. ATILIO - Y... la trayectoria. Uusted estuvo diez años de puntero derecho. LUIS ERNESTO - Eso no lo puedo decir yo. ATILIO - Lo que pasa es que Juan López ponía siempre suplentes. LUIS ERNESTO - Juan López era Juan López. ATILIO - ¿Y quién tendría que haber sido el técnico del 50, Hirsch o Enrique Fernández? LUIS ERNESTO - Cuando yo me fui estaba Enrique Fernández de entrenador. Nos fuimos con Walter y después agarró Juan López. Y al judío Hirsch le ofrecieron también. No sé qué pasó, no sé por qué no agarró. ATILIO - ¿Y Hirsch sabía de fútbol? LUIS ERNESTO - Era un rayo de vivo. Sabía y ése sí que arreglaba a Dios y a todo el mundo. Le voy a contar una que me contó Fabrini y también Ballesteros. Cuando vinieron de Newell s Old Boys. Ellos habían ido a San Lorenzo. En San Lorenzo el entrenador era Hirsch. Si no ponían, no jugaban. Y anteriormente a eso, me lo contó Minela. Gimnasia y Esgrima cuando tenía a Miguens, Montañez y Minella, que le habían puesto "El expreso", era el primer campeón profesional de la Argentina. Nadie le ganaba. El entrenador era Hirsch. Un vivo bárbaro. Muy inteligente. Engrupía a los contrarios, diciéndoles a los mejores jugadores rivales, que Peñarol estaba interesado, que los iban a arreglar, que los iban a traer, ese era uno de los cuentos que él hacía. Al contrario que podía embromar a Peñarol le iban a hablar. "No ves que Peñarol está interesado, avivate -le decían-". Viva la cara de él. Porque el fútbol es para vivos. No es para otarios. ATILIO - Y en el 54, ¿qué pasó con el famoso partido ante Hungría, con la sacada de Míguez? LUIS ERNESTO - Vino el partido contra Hungría y le mandan decir a Míguez que no jugaba. No le fueron a decir "mirá que no jugás". Le mandaron a decir por terceros. Ahora ese partido se pudo haber ganado. Si Uruguay hubiera jugado con todo le podría haber ganado tranquilamente. Aquella selección de Hungría fue el mejor equipo que vi jugar en mi vida. Una máquina. Del golero al puntero izquierdo. A los diez, quince minutos, contra todo equipo, todo combinado, Hungría estaba ganado 2 a 0. Le metió seis goles a los ingleses en Wembley y la revancha en Hungría le hizo siete. Eran todos fenómenos. Era una máquina. Yo creo que si hacen hoy un combinado en todo el mundo no pueden dar con un equipo como ese. Había de todo. ATILIO - ¿Y a Míguez por qué lo sacan? Porque los tres primeros partidos él juega bien. LUIS ERNESTO - Sí, ¿pero usted vio que en un equipo que está ganando todos los domingos haya cambios, si no hay lesionados, no pasa nada? En ninguna parte del mundo. En un equipo de voleibol, un equipo de básquetbol, de lo que sea, siempre juegan los mismos cuando están ganando. ¿Qué puede esperar si están ganando? Únicamente que quieran que pierda, hay cambios. Pero ahí pasó que se lesionó Obdulio, sacaron a Migues. Se cambió todo el equipo. ATILIO - ¿Era mejor equipo el del 54 que el del 50? LUIS ERNESTO - Bueno, es difícil dar una contestación. Aparentemente el plantel del 54 en nombres y figuras era mejor que el del 50. Pero lo que hizo el del 50 no lo pudo hacer el del 54. Tenía otros enemigos, otros equipos rivales, varios jugadores ya con unos cuantos años arriba, cuatro años más arriba. Y no se dio. Se podría haber ganado contra Hungría, pero después había que ganarle a Alemania. No era un fútbol bonito, pero era duro. ATILIO - ¿Y Schiaffino? LUIS ERNESTO - Schiaffino fue un gran jugador siempre. Buena persona y muy buen jugador. ATILIO - Y usted viene del Mundial y se retira. LUIS ERNESTO - Jugué un par de partidos más en Defensor y después me retiré porque me iba a entrenar y estaba dormido. Me acostaba a las tres de la mañana por el Casino y eran muchos años. ATILIO - Pero de todas maneras era muy joven todavía, tenía 33 años. LUIS ERNESTO - 33. Me fui del fútbol como había llegado. Tranquilito y sin nada. ATILIO - Y director técnico nunca quiso ser. LUIS ERNESTO - No. Para ser director técnico hay que tener cara de fierro, cara de poker. Es mi manera de ver las cosas. Es un puesto, un cargo muy difícil. Usted tiene veintidós jugadores, cada uno de los veintidós se cree el mejor. Pone a uno, saca al otro, y ya que esto y que lo otro. Lo peor de todo es que hay que ser servil de los dirigentes. Porque los dirigentes son los que mandan. Difícil que un entrenador diga este es el equipo y yo juego con este equipo y que ningún dirigente le diga que "no, hay que poner a éste, sacar al otro". Tiene que tener mucha personalidad y mucha tranquilidad firmada para que no lo echen. Se presta para mucho manoseo, para desmerecer a una persona que es correcta, que es bien. El fútbol es muy lindo, da de comer a mucha gente, a miles y miles de personas. A veces cuando yo veo a algún periodista o algún cronista o gente de fútbol que habla mal de los jugadores pienso no saben que están viviendo de los jugadores de fútbol, de la pelota. Porque la crítica tiene que existir, pero hay maneras de criticar. El ambiente del fútbol es muy bravo. ATILIO - ¿Y cómo ve el fútbol de hoy. Ha visto a la selección, a Passarella, cómo lo ve? LUIS ERNESTO - Passarella qué va a hacer, si no hay jugadores& Sin jugadores no puede hacer nada. Los que ganan los partidos son los jugadores. El entrenador podría hacer un esquema, un pizarrón, pero el que hace las cosas adentro de la cancha, en un segundo, es el jugador de fútbol. ATILIO - ¿Y cómo ve este equipo? LUIS ERNESTO - Mal, yo lo veo mal. Desde un principio y lo lamento por los jugadores porque se pierden un bagayo de guita, pero yo no le di un medio de distancia a Uruguay. Todos juegan mejor que nosotros. Usted ve jugar a los turcos, A los judíos, todos juegan mejor que nosotros. Acá no se sabe pasar la pelota. Se regala la pelota. Hoy el fútbol es como el básquetbol, la pelota es importantísima. Manda el que tiene la pelota. Nosotros adolecemos de un defecto que es el pase mal hecho, el pase es un desastre en el fútbol uruguayo, todos pasan la pelota mejor que nosotros.
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