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Víctor Espárrago, casado, 7 hermanos, nacido el 6
de octubre de 1944, el hombre de las grandes hazañas, el que
se jugó siempre , al que recurrió todo técnico para anular
al mejor valor enemigo, arma de triunfo celeste en México, el
que las peleó y las corrió todas, múltiple en su trabajo
defensivo y ofensivo.
Campeón Uruguayo,
Bi-campeón del
Mundo, capitán, técnico, secretario técnico, fue todo en
Nacional. Unanimidad de opiniones, Restuccia, Iocco, Sienra
todos los adoran. Un símbolo, que les ganó a todos por su
coraje, temple y esfuerzo. Nunca se podrá valorar en toda su
dimensión. Un ejemplo para las actuales y futuras
generaciones.
¿Cómo te iniciaste en el fútbol?
Jugaba
en la calle, donde yo vivía, en el barrio Peñarol
y Sayago. Había muchos campos y nos juntábamos
ahí a jugar al fútbol que era lo que hacían
todos los chicos por el año 55 o 56, yo tenía
unos 12 años aproximadamente.
Trabajaba
en un almacén de un gallego que era muy hincha de
Nacional que me llevó a la cancha de Marne y
Propios en su coche, era un Ford A. Me acuerdo que
dirigía Romero y no gusté. Era mucha gente y para quedar había que
sobresalir mucho y en media hora es muy difícil.
Después
en el 59 me fui al Parque Forno a probarme en Danubio, jugué algunos partidos en quinta y cuando
terminó el campeonato no fui más porque me
quedaba muy lejos. Tenía que ir de Peñarol al
Forno y me llevaba mucho tiempo.
Dejé Danubio y Gisleno Medina tenía un cuadro
que se llamaba Chacarita que jugaba atrás de los
trenes en Peñarol. Un día hizo un partido
amistoso con Cerro y la gente de Cerro me llevó
a tercera en el 60 y ya en el 61 me llevaron al
primero en algunos partidos.
¿De qué jugabas?
De
puntero derecho. En Cerro jugué del 61 al 65
hasta que pasé a Nacional.
¿Te dirigía Ondino Viera?
El
último año si y ahí fue cuando apareció lo de
puntero ventilador.
Yo
jugaba de puntero derecho volanteaba y Ondino me
pasó a la izquierda y quedé jugando de ese lado
como “puntero mentiroso”, que en aquella época
se le llamó puntero ventilador en la medida que
si uno no tenía la pelota me cerraba y si la
tenía me abría. La verdad que Ondino
Viera fue uno de los mejores técnicos que tuve.
¿Cuál es tu opinión sobre Ondino Viera?
Para
mi fue un hombre muy adelantado, como planificaba
los partidos. El rival terminaba jugando como
nosotros queríamos aunque la gente de eso no se
daba cuenta.
En
el mundial de Inglaterra, planificó el partido
contra los ingleses maravillosamente. Los
entrenamientos anteriores y el partido eran una
misma película.
A Nacional ¿cómo pasaste?
En
el año 66 estaba Pons Etcheverry. Quería
hacer una nuevo equipo y compraron jugadores de los
cuadros chicos como Virgili, Techera, Montero
Castillo, Ubiña. Los últimos que llegamos
fuimos Mujica y yo.
En
el 66 Nacional salió campeón uruguayo cuando
Racing le ganó los 2 partidos a Peñarol, pero el
gran equipo se empezó a formar en el 69.
¿Ahí llegó Zezé Moreira?
Si.
Llegó en el 69. En el 66 estaba Scarone, estuvo
Moreira y alguien más que no recuerdo en este
momento.
¿Vas te ganaste la hinchada, ¿porqué
eras muy criticado en aquellos tiempos?
Lo
que pasó era que Nacional hacía 4 años que no
le ganaba a Peñarol y en una tarde de lluvia yo
erro un gol imposible tras gran jugada de
Urruzmendi y a partir de ahí cuando nombraban mi
nombre por los parlantes me insultaban
de todos lados. Jugaba de media punta y no
le hacía un gol a nadie hasta que el día de mi
cumpleaños le hice 2 goles a Rampla. Esa época
para mi fue muy dura.
Cuando
vino Etchamendy “el Pulpa” me dijo: “con ese
apellido no puede jugar al fútbol”. Lo único
que le pedí es que me ponga todo el partido o que
no me ponga, así podía demostrar a la gente que
servía.
El
me dijo que no hiciera problema pero en un partido
contra Boca faltaban 15 minutos y perdíamos 3 –
0 y me puso. Pensé que iba a ser igual que
siempre pero la verdad que anduve bien y empatamos
3 – 3 y ahí empezó a contar conmigo.
La
gente me respetó un poco más porque fui al
mundial del 70, le hice el gol a Rusia y después
hice el gol en la final de la Libertadores.
¿A vos te apoyó Restuccia?
Había
que estar en mi situación, porque la mitad menos
uno obviamente no me quería pero gran parte de la
mitad más uno tampoco me quería, entonces tenía
casi todo el país en contra.
Las
criticas se hacían sentir y Miguel me apoyó
siempre. Yo me quise ir porque estaba muy mal, habíamos
perdido y cuando entró Restuccia al vestuario le
dije que me quería ir. Me contestó que m iba a
quedar hasta que triunfara. Me dio una inyección
de ánimo y seguí trabajando pero ya con buenos
resultados jugando en el equipo de los fenómenos.
¿Cómo era el equipo de los fenómenos?
Uno
de los mejores equipos de los últimos tiempos.
Habían figuras importantes porque
en el banco estaba Prieto, Bareño, Mamelli,
Santos, Brunel, Blanco que recién empezaba.
Nosotros
sabíamos que si no nos hacían goles ganábamos
porque Artime siempre hacía un gol.
¿Qué fue Manga y Artime para los demás
jugadores?
Manga
tuvo una época difícil donde el primer año casi
se va, pero cuando recuperó la confianza
fue un fenómeno. Artime era un hombre que era
“un cheque al portador” con un temperamento
impresionante y una gran persona. Le trasmitía a
la gente joven del equipo todo, siempre había un
gol por partido. Artime y Cubilla eran los que ponían
la cuota de experiencia que se necesitaba junto
con Manga.
Artime
siempre se sintió bien en Nacional; en un
reportaje en “El Gráfico” dijo que donde se
sintió más cómodo fue en Nacional y hay que
tener en cuenta que estuvo en River,
Independiente, Palmeiras y a pesar de los
problemas económicos siempre recuerda a Nacional.
Pero
siempre jugamos con problemas para cobrar los
sueldos, había que esperar las giras para cobrar
algún peso de lo adeudado.
Nosotros
sabíamos que si la máquina se paraba no generaba
dinero y entonces no cobrábamos. Manga decía
“salimos campeones de gracia” aunque él
cobraba puntualmente y hasta adelantado.
Eso
también nos unió mucho con gente importante como
Luis Artime que nos aconsejaba. Eso unía más al
grupo al punto tal que cuando podemos nos juntamos
todos a comer y hasta Artime viene de Buenos Aires
cuando puede.
¿Hasta cuándo estuviste en Nacional?
Hasta
el 73 donde me fui al Sevilla y encontré varias
diferencias. Físicamente son más rápidos, pero
mentalmente somos mejores nosotros. Allá juegan más
rápido y por eso las caídas de los jugadores son
más espectaculares, por eso parece que en Europa
se jugara más fuerte pero no es así. La mayor
velocidad se debe a que ellos tienen buenos campos
y nosotros no. Acá primero tenés que ver donde
va a picar la pelota y después pasarla, en Europa
no. Si vos ves cuando va un equipo uruguayo a
Europa no desentona porque tocan mejor y
mentalmente son más rápidos.
A
los uruguayos nos gusta andar con la pelota y por
eso el primer año me costó bastante. No
ascendimos pero anduvimos ahí, el segundo año la
cosa anduvo bien y subimos.
En
el 75 quedé libre, me iba a volver pero me llamó
el Huelva que es el Decano del fútbol español y
en el 77 subimos por primera vez en la historia.
En el Huelva jugaba de 5 y en el Sevilla lo hacía
de 10. En Huelva me quedé hasta el 79 cuando volví
a Nacional.
Volviste,
pero no podías jugar.
Lo que pasa es que en España el año
deportivo va de septiembre a junio y como llegué
en julio no pude pedir pase hasta diciembre.
Estuve entrenando en Nacional que tenía a
Delacha de técnico, pero lo hacía
individualmente. Tenía de vecino a Dante Iocco, me pasaba
a buscar para ir a ver los partidos de Nacional.
Yo tenía caso arreglado con Nacional y
Restuccia pero surgió aquel problema de Miguel y
quedó todo en la nada. En Nacional había
elecciones y me propusieron para dirigir pero yo
decía que tenía para 2 o 3 años más de fútbol.
Las elecciones las ganó Dante y empezó una nueva
etapa donde se contrató a Mujica y Gesto.
Mujica agarra interinamente y
la idea era que si le iba bien se quedaba y si le
iba mal pasaba a tercera para no quemarlo porque
recién empezaba.
¿Mujica implantó un sistema nuevo?
Mujica, Blanco, Morales y yo
habíamos estado en Europa y teníamos una idea de
cómo nos íbamos a parar en la cancha. Con ese
sistema se eliminó a Peñarol aunque yo
no jugué porque no podía pero igual
estuve concentrado y ayudando a Mujica a
explicarle a los muchachos el sistema y ahí la
cosa empezó a marchar.
La gente aceptó el sistema pero los
jugadores jóvenes lo aceptaron a regañadientes.
Los veteranos veníamos a inculcar algo para el
bien de todos.
Hubo celos de
los más jóvenes que mandaban en el
plantel y cuando llegamos nosotros se sentían un
poco desplazados. Yo tenía una gran amistad con
Mujica y andaba mucho con él entonces hubo algún
problemita pero nada más que eso. Me pusieron a
mi de capitán y ahí también hubo algún celo
pero es lógico que un jugador joven se moleste
porque viene uno de afuera y pasa a ser el capitán,
eso fue lo que pasó.
La
intención nuestra fue la de crear un Nacional
competitivo a nivel internacional y ellos eso no
lo entendieron así.
¿Cómo te recibió la hinchada en esta
segunda época?
Bien,
muy bien. No tuvo nada que ver con la primera época.
Te quiero aclarar que los problemas en el plantel
del 80 eran lógicos porque una persona de 32 o 33
años no tiene la misma visión de la vida que una
persona de 20 o 23 años. Se piensa de diferente
manera y eso es lo que pasó.
Lo del 80 fue una revolución, ¿porqué no
se pudo mantener?
No
es que no se pudo mantener. Nacional en el 80
estaba necesitado de triunfos, tenía hambre de
gloria porque Nacional hacia años que no ganaba
nada grande y entonces se tomaron las cosas de
otra manera. No es que nosotros sorprendimos
y después nos tomaron los puntos. Teníamos
claro lo que había que hacer dentro de la cancha
pero como era la primera vez que se hacía era difícil
hacerlo a la perfección. Se dijeron muchas cosas
que no eran ciertas. Ese año el primer partido
perdimos 3 –0
con Bella Vista y después anduvimos muy
bien basta ser campeones de América.
¿Qué fue para vos la hinchada en el Beira
Río?
Fue
una verdadera sorpresa y creo que es un hecho histórico
que un equipo lleve 20.000 personas a otro país.
Fue una agradable sorpresa porque nosotros jugamos
como si no fuéramos visitantes. Nosotros salimos
al campo y tiraban cohetes y serpentinas Además
ese día Nacional mandó en la cancha y si no ganó
fue porque no nos cobraron un claro penal a
Washington Gonzáles. Pesábamos que iba a ir
gente pero no tanto.
¿Cuándo te retiraste?
Me
retiré en febrero del 82, estuve unos meses sin
hacer nada hasta que se creó la secretaría técnica
ya cuando el Dr. Rodolfo Sienra era presidente de
Nacional.
¿Qué pensás de la secretaría técnica?
La
secretaría técnica sirve, lo que pasa que la
estructura del fútbol Uruguay no da para tanto,
pero creo que a nosotros nos dio resultado. La
secretaria técnica consiste en un hombre que se
encarga del aspecto deportivo de la institución
con todos los poderes que puede tener, es el
asesor deportivo del presidente pero para eso
tiene que haber una gran dedicación de esa
persona. Tiene que coordinar todos las divisiones
menores y solucionar todos los problemas con
respecto a concentraciones, hoteles, etc.
Es
el nexo entre el técnico y el presidente pero
para eso tiene que tener amplios poderes y contar
con el total apoyo del presidente, el secretario técnico
tiene que ser un hombre de su confianza.
Ese
año las divisiones menores fueron muy buenas.
Estaba Cacho Blanco en quinta, Brunel en cuarta y
Maneiro en tercera, también estaba Masnik y
Mujica en primera y el secretario técnico.
Lo
que es imprescindible es que el cuerpo técnico de
divisiones menores sea estable y no esté
supeditado al cuerpo técnico de primera división
porque en la medida que los resultados del primer
equipo sean negativos el técnico se va y no puede
ser que también se vaya el cuerpo técnico de las
divisiones menores que necesita un trabajo más
largo.
¿Cómo empezaste como entrenador?
Yo
quería ser secretario técnico porque m gustaba y
además conocía muy bien esa función de España.
Siempre tuve la idea de ser entrenador pero
no tan rápidamente.
Antes
de irme a España estuve 4 o 5 meses dirigiendo el
primer equipo de Nacional. Antes estaba Basilico
como técnico y tomó mal que
yo asumiera la secretaría técnica porque
creía que le venía a sacar el puesto de técnico,
cosa que no era así. Cuando yo asumí como
entrenador fue recién cuando él se fue aunque en
aquel momento se dijo que yo estaba para que
cuando él anduviera mal yo quedara como
entrenador. Asumí cuando renunció y cuando
terminó el año se buscó un entrenador. Si yo
hubiese querido sacarle el puesto me hubiese
quedado el año siguiente y no fue así. Volví a
la secretaría técnica.
¿Después te fuiste al Huelva?
Nosotros
volvimos de una gira de México porque no nos
pagaron lo que correspondía y en ese interin me
llaman del Huelva. Hablo con “Cucho” y me
dice: “Yo como presidente de Nacional no lo
puedo dejar ir pero como amigo no le puedo negar
esa oportunidad”.
Me
preguntó quién podría sustituirme y le recomendé
a Maneiro que estaba en tercera.
Me
fui con dolor y a hacer una patriada, porque
dejaba un club con gran historia como Nacional
para ir a un club que si bien es el decano del fútbol
español estaba en segunda división.
Me
jugué porque quería ir a dirigir a Europa y era
un riesgo grande. Me fue bien en los 2 años que
estuve en el Huelva, pero creo que debo destacar
la actitud de Rodolfo Sienra que fue un caballero.
En base a tu experiencia europea, ¿cómo
se deberían organizar las divisiones menores?.
En
divisiones menores en primera instancia hay que
trabajar con el chico de 12 o 13 años como se
humano es lo más importante. Hay que educarlo
como persona en todos los aspectos, disciplina,
empezar a hacer la tarea específica de fútbol,
porque las divisiones menores no es tirar una
pelota para que se diviertan un rato.
Hay
que educarlos para que el futbolista cuando llegue
a primera división llegué sin vicios, sabiendo
que tiene que respetar a los compañeros y explicarle una cantidad de factores que a esa edad el chico
está ávido de aprender y por eso es que dijo que
los profesionales deben de ser los mejores.
Después
entra la parte especifica de enseñar fundamentos.
No para aquí solo que los jugadores llegan al
primero sin saber los fundamentos, en España me ha
pasado que los jugadores llegan al primero y no
saben pegarle con la izquierda, entonces eso hay
que trabajarlo en divisiones menores.
El
entrenador de divisiones menores debe estar 4 o 5
horas para trabajar, lo que no se puede es tener
entrenadores que no estén full-time para esta
labor. Para que este full-time hay que pagarle
bien y tiene que ser la persona idónea para este
trabajo. Tiene que hacer docencia, que haya sido
futbolista, con una personalidad definida y que
sea una persona disciplinada, carismática y que
tenga la virtud de llegarle al chico. Obviamente
tiene que ser estable en su trabajo porque cuando
vos trabajas a alguien de 12 años los frutos los
vas a ver a los 17 o 18 años, son varios años de
trabajo. Es difícil de esperar porque en Uruguay
se venden los jugadores de 18 años.
Vos
estás trabajando con alguien de tercera que a
mitad de año sube a primera y entonces el trabajo
que vos estabas haciendo quedó por la mitad y no
sirvió para nada. Después en primera división
no se puede trabajar porque no hay tiempo por la
imperiosa necesidad económica de los equipos.
No
te creas que en España es diferente, en
divisiones menores también dirigen por ser ex
jugadores del club o por amigo del técnico de
primera. El back izquierdo de la selección española
actual que es del Valencia y cuando llegó a
primera no le pegaba con la zurda, aprendió a
medida que tenía tiempo en las prácticas de
primera división. El otro día cuando jugaron
Albacete y Valencia este jugador me vino
a agradecer por lo que le había enseñado
cuando estaba en el Valencia.
¿Por qué cada vez aparecen menos
jugadores?
Es
evidente que el fútbol ha cambiado mucho con el
correr del tiempo. Antes cuando íbamos al fútbol,
íbamos a ver la reserva y el primero. La reserva
empezaba 13:30 el estadio ya tenía mucha gente
porque en la reserva jugaban grandes jugadores que
después la parcialidad los pedía para el
primero.
Ahora
se ha mejorado mucho el aspecto físico a los
jugadores se los aprovecha al máximo en ese
sentido y por supuesto que con eso el fútbol se
hace más luchado.
Hoy
en día los grandes futbolistas van para Europa,
antes había grandes futbolistas en Europa pero
nosotros teníamos fenómenos y en la Argentina
igual.
No
cabe duda que a medida que va pasando el tiempo no
van saliendo tantos futbolistas de gran nivel
aunque igual salen. Lo que pasa que cada buen
futbolista que aparece se va con 20 años y no lo
podemos ver. Antes lo podíamos ver y podíamos
mantenerlo y agregarle a jugadores de Argentina
como Artime o Sanfilipo por ejemplo. Ahora no
podemos mantener a los buenos jugadores de acá y
menos traer futbolistas extranjeros de nombre.
Nosotros no hemos tenido la oportunidad de
disfrutar a jugadores como Fonseca, Sosa o Francéscoli,
sus mejores momentos futbolísticos han sido en el
exterior.
Antes
un equipo era el mismo 5 o 6 años y ahora no
sabes ni quien jugaba el año pasado. Yo hacía 2
años que no venía a Uruguay y la verdad que la
mitad de los futbolistas de primera división no sé
ni quienes son. Nosotros en proporción a Brasil y Argentina exportamos mucho más que
ellos, además nosotros antes vendíamos defensas
y hoy vendemos delanteros lo que es una cosa
curiosa.
En España el fútbol se maneja como
empresa, ¿es aplicable en Uruguay?
En
España había un defasaje tremendo , la gente que
se metía en
fútbol hacía malas administraciones y la
situación era crítica. Ahora con las sociedades
anónimas ya se mide lo que se gasta y hay más
seriedad en las cosas.
Tengo
mis dudas que en Uruguay esto funcione. Además
creo que es difícil que los socios de los clubes
acepten esto tan simplemente.
En
España la sociedad funciona. Estuve 4 años en
Valencia y la gente que se hizo cargo del club, lo
agarró con U$ 2.500.000 de pasivo, 7000 socios y
en segunda división. Cuando me fui después de 4
años el club tenía 33.000 socios y no tiene más
porque en la cancha entran 42.000 personas, saneó
la deuda, tiene un equipo competitivo que entra en
la UEFA todos los años. Esto lo logró porque la
gente que agarró el club es capaz y no han puesto
un peso.
Lo
único que hicieron fue administrar bien y hoy están
saneados, tiene un superavit de 120.000.000 de
pesetas por año pero eso no quiere decir que en
todos los equipos sea igual.
En
España hicieron sociedades anónimas los equipos
que en los últimos 5 años tenían déficit. El
Valencia entró porque llevó 4 años de superávit
y le faltaba un solo año. Los únicos equipos que
no son sociedades son el Barcelona, Real Madrid,
Atlético Bilao y el Osasuna.
Evidentemente
son mercados diferentes, en España hay mucha más
afluencia de público, otro mercado publicitario y
además hay 1 o 2 equipos por
ciudad mientras que en Montevideo hay 50 equipos.
Fíjate que en España el Real de Madrid, Barcelona,
Valencia y otros equipos no quieren más socios.
¿Cómo se hace para combatir a los
contratistas?
Lo
que pasa que en Uruguay el tema es atípico porque
los equipos chicos viven porque existe Paco Casal.
En España los contratistas son muy importantes,
son los que mueven el fútbol pero no son los dueños
del fútbol. La diferencia está en que en España
el contratista solamente le consigue y le vende
jugadores a los clubes mientras que en Uruguay ya
se es dueño de un club.
En
España está asumido que para conseguir algo hay
que hablar con los contratistas.
¿Qué es para vos tener tu foto en la
sede?
Aunque
parezca mentira recién el otro día la vi porque
casi nunca voy por arriba donde está la foto y la
verdad que me emocionó mucho porque no me
imaginaba que la foto iba a estar ahí al lado de
grandes jugadores como Atilio, Artime, Ubiña,
Victorino y otros grandes que hicieron historia en
Nacional.
¿Pensás volver al Uruguay?
Si, yo soy un enamorado del Uruguay y
siempre pienso en volver aunque de momento tengo
contrato en España lo debo cumplir.
¿Muchos soñamos con verte dirigir
Nacional?
Creo
que no falta mucho tiempo para que yo regrese al
Uruguay y si tengo la motivación y la ilusión de
dirigir y si las autoridades que estén en ese
momento desea que yo dirija
lo haré con mucho gusto.
¿Cómo te trata la gente del Nacional
cuando volvés a Uruguay?
Muy
bien aunque las generaciones más jóvenes no me
conocen mucho pero sinceramente siempre me han
tratado bien en Nacional en todo momento.
Un mensaje a la hinchada.
Que hay que
seguir confiando en la gente de Nacional y sobre
todas las cosas hay que apoyar a la institución,
porque nosotros pasamos y la parcialidad es la que
perdura y entonces con ese apoyo se pueden lograr
cosas importantes a pesar de las dificultades económicas.
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