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EL DESCUBRIMIENTO
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Cuentos publicados El Descubrimiento - Prof. Leonardo Garet EL “GENERAL” DON MANUEL ROVIRA URIOSTE Y SU ÉPOCA Dr. José María Delgado Juan Polti -Half back Horacio Quiroga Bolsilluda hasta la muerte - Rosa Luna El Habitante - El Hachero |
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Cuando le regalaron un cuaderno y lápices de colores, Rogelio sintió
que algo como las mágicas palabras de la abuela se desprendía de los lápices
en contacto con la hoja blanca. Los colores llenaban y sobrepasaban las líneas
haciendo surgir caballos, pájaros y leones. Cada animal se formaba de los
colores que le dictaba la memoria.
Tanto como dibujar, a Rogelio le gustaba jugar a la pelota. Así que
dibujó bien grande, a toda página, una pelota de cuero.
Anduvo algunos días con el cuaderno, agregando y combinando colores. Se
animó a poner alas a los caballos y penachos a los leones.
Probó a mirar su cuaderno de noche, a la luz de la lámpara, y vio que
no podía sorprender a los dibujos separados de los colores. Una vez que se
pegan, permanecen en las cosas.
Con una pelota de goma, y los días de suerte con una de cuero, Rogelio
jugaba “picados” que duraban hasta un número determinado de goles. Por más
largos que fueran los partidos, siempre surgían motivos para ofrecer y aceptar
revancha. Los más peleados era cuando se formaban los equipos según se fuera
de un cuadro u otro de Montevideo. Entonces, los feroces gritos le parecían tan
inexplicables, como su padre pegado a la radio, escuchando los partidos los
domingos de tarde. El era de los gurises más chicos, y hoy pateaba para un lado
y mañana para otro.
Pero después de un día de esos que jugaron hasta no ver más la pelota,
a la luz de la lámpara del comedor y mientras esperaba que la madre trajera la
comida, Rogelio dibujó caballos azules, blancos y rojos. Leones blancos, azules
y rojos. Pájaros rojos, blancos y azules. Y vio que quedaban más alegres y
luminosos. Y a una pelota le puso también esos colores. Se imaginó que cuando
jugaba su pantalón debería ser siempre azul y su camiseta blanca. En el
bolsillo unas letras rojas. Y sintió en su pecho algo incontenible, como cuando
hacia un gol. Inédito: Mayo en el año del Centenario |
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