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Bolsilluda
hasta la muerte Rosa
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Cuentos publicados El Descubrimiento - Prof. Leonardo Garet EL “GENERAL” DON MANUEL ROVIRA URIOSTE Y SU ÉPOCA Dr. José María Delgado Juan Polti -Half back Horacio Quiroga Bolsilluda hasta la muerte - Rosa Luna El Habitante - El Hachero |
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Ha llegado el momento de hablar con detalles de Nacional. El Glorioso
Club de la calle 8 de Octubre. El más grande, más lindo, el mejor...
Opino que para ser hincha de un cuadro hay que sufrir cuando él
sufre. Y gozar cuando se dan los éxitos. Esos somos pocos. Bolsos o manyas.
Pero también están los simpatizantes. ¡Y cómo ligan! Los dirigentes
“cajetillas” de mi Club, homenajearon a a varios socios que por el
Estadio, “bien, gracias”. Qué vamos a hacer. El “abolengo” lo puede
todo.
El destino quiso que tuviera de vecino a un crack como Luis Ernesto
Castro (jugaba a la “globa” en su puerta), que junto a la “Chunga”,
mi vieja, inyectaron en mis venas azul y blanco al rojo de la sangre. Con 10
años ya iba a la Amsterdam del Centenario. Palpitaba la alegría de un gol.
Insultaba a los jueces (desde ‘cuervos” a “ladrones” pasaba por todo
el diccionario futbolero). Que taparan “con diario” los rivales que se
revolcaban haciendo “bulla”. El “ole ole”. “dale Bolso, dale
Bolso”, y retornaba afónica al rancho. A veces llorando. Alentaba ídolos
como “Ciengramos”, Atilio y Walter Gómez. La garra del “mono”
Gambetta. Más adelante amigos: “Cococho”, Baeza, el “Cala” Mendez,
Eliseo Alvarez. El “Loco– Pepito Urruzmendi (compañero de baile), el
“Tornillo” Viera, el “Peta” Ubiñas. “Cascarilla”, “Palito”
Mamelli Roberto Sosa. Amigos de la Platea del fútbol, de la calle. Fenómenos
de la talla de Celio, Yaburú, Manga. Jorgito Manicera que me tenía con el
corazón en la boca haciendo “chiquitas” en el área. El “Marqués”
Sosa, el taquito de Sanfilipo a Danubio. Los goles de Artime. La polenta del
‘Mudo” Montero Castillo. Los
zurdazos de Juan Martín. Los pulmones de Victor. Los gritos del
“Pulpa”. Las moñitas de Cubilla. La simpatía del “Patilla” Prieto.
La cabeza salvadora del “Chueco” Masnik con Estudiantes. Ildo, el
“Cacho”, la atajada de Rodolfo en la hora contra el Inter.
El Hugo, Victorio. Juan Ramón...
Aquellos festejos cuando en la mesa del Presidente bailaba candombe y
nos bañábamos en champagne. Tiempos de Pons Etcheverry, donde dirigentes,
hinchas y jugadores éramos uno solo. Continuaron esa senda Don Miguel
Restuccia y Dante Iocco, que me permitió el honor de recibir con tamboriles
en el Parque Hotel los primeros americanos que llegaron a la Institución.
Basquet que me tuvo en las gradas desde Cuarta a Primera, Y cuando habla que
“meter manos”, éramos un grupito que espaldas con espaldas defendíamos
los intentos de atropello de los locales “duros” de este deporte.
El mismo grupo que fue contra Palmeiras, al Beira Río, contra el
Inter y que en La Plata o Avellaneda apretando los dientes parábamos los
embates de quinientos. El de las históricas “grescas” con la
“manyada”, a pie firme, donde recular significaba una derrota aunque en
el campo fuera victoria. Todo por amor a una causa, con tres colores y poder
de convocatoria que jugadores brillantes, sin berretínes, guapos afuera y
adentro del campo tenían con la hinchada. No necesitaban de ese respaldo
para ganar, pero valía la pena nuestro esfuerzo. Los “chichones” y los
“ojos negros” era poco para lo que merecían.
El día que cuando ingrese Nacional a la cancha y la piel no se me
ponga de gallina, será mejor quedarme en casa a escucharlos por la radio y
sería una pena. |
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