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La cita fue en la Sede, la
segunda casa de Aníbal “el grande”. El hombre
que manifestó en julio de 1943 –“con el
agitar de los pañuelos blancos, todo es
posible”- relató sus vivencias deportivas. Todo
un símbolo nacionalófilo.
Ud nació en Montevideo;
¿Entonces por qué le dicen "Canario"?
Nací en el Prado. A mi me dicen "Canario"
porque en los veranos para ir a practicar a la
cancha de Liverpool (estaba al lado de la cancha
de Bella Vista) atravesaba todo el Prado y mi
madre no me dejaba ir si no me ponía el sombrero
de mi padre que era estilo Borsalino. Llegaba a
las dos cuando los partidos eran a las cuatro y me
sentaba debajo de los árboles. Cuando empezaban a
llegar los jugadores del primero decían entre
ellos “mira debajo del ombú hay un canarito”.
Me preguntaban que hacía y les dije que iba a
practicar, entonces ellos me decían: vení a
cambiarte canarito y de ahí me quedó.
¿Ud.
se inició en
Liverpool?
Si, me inicié en Liverpool donde me quedé
hasta los quince años (nací en 1917), de ahí
pasé a Bella Vista hasta que en el año 1938 pasé
a Nacional.
¿Cómo surge su pase a
Nacional?
Fui
a Perú como suplente de Granero en el combinado
uruguayo. Nacional estaba buscando un golero. El
presidente era Atilio Narancio y se decidieron por
mí que
fui recomendado por Roberto Porta. No contrataron a
Granero que era el golero de Central y tenía más
experiencia y trayectoria.
¿Cuánto costó su pase?
Mi pase a Nacional costó $ 45 000 que fue récord.
Suplanté en el arco de Nacional al flaco García
y a Velis un golero que era de Carmelo. Tenía 21
años cuando llegué al club.
¿Qué recuerda de su
primera práctica en Nacional?
Las prácticas eran en el Parque y fui muy
bien recibido. Había excelentes jugadores y al
poco tiempo debuté contra Wanderers.
Cuando llego a Nacional estaba Ciocca, Porta, Luis
E. Castro, Atilio y muchos más. Ese campeonato
había que ganarlo porque en el 38 había sido
campeón Peñarol.
¿Quién era su suplente?
Velis y después Peñalva.
¿Recuerda su primer clásico?
Perfectamente; ganamos 2-0. Recuerdo que hacía
un calor terrible y yo sentía un frío espantoso.
Me decía: ¿dónde me metí?. Dios me iluminó
porque me salió la primera jugada bien y quedé
tranquilo. Había 50 000 personas. Peñarol tenía
buenos jugadores como Camití, Severino Varela y
otros.
El diario “El Plata” al otro día puso “Salvó
el examen, dió la lección de memoria”. En
realidad tuve suerte.
¿Se sentía respaldado
por la parcialidad?
Desde el primer momento, jamás me silbaron,
ni me criticaron y eso que tuve partidos muy
malos.
¿Cómo eran los contratos
en aquella época?
Después del año 41 en que terminamos
invictos, la directiva presidida por Gorriti me
llamó para renovar contrato. Me dijeron: -Tenemos
un déficit de 80.000 pesos así que pensamos
rebajarte de 1.400 pesos a 1.200 y espero que
encabeces la lista de los que lo acepten en el
plantel.
-¿Me están hablando en serio? Fue mi pregunta.
Por favor preciso N$ 200 pesos más.
-De ninguna manera. Yo sabía que atrás mío habían
5 goleros esperando su oportunidad y decidí
aceptar. Ese año se le rebajó la paga a todo el
plantel. ¿Qué le parece?. Sin embargo no hubo
problemas con los dirigentes, eran bellísimas
personas.
¿Qué recuerda del 6-0
a Peñarol?
Fue una gran performance de nuestro equipo, única,
hacerle 6 goles a aquel equipo de Peñarol era difícil.
¿Qué partido recuerda
en especial?
Jugaba en el seleccionado y un 18 de Julio por
la Copa Lipton le ganamos a Argentina 3 - 0. No iba
a jugar pero el titular se sintió mal y entre yo.
Ese día tuve mucha suerte porque no me podían
hacer el gol por ningún lado. El director técnico
era el Vasco Cea.
En un momento dado entró Moreno de frente con la
pelota y un compañero le dijo que me pateara y él
respondió: “que querés si no le puedo hacer el
gol”
Fue un día que me salió todo.
¿Cuántos años salió
campeón uruguayo?
Jugué del 39 al 53 y salí campeón uruguayo
en 9 oportunidades y en el 48 se paró el
campeonato por la huelga y nos declararon primeros
pero no campeones.
¿Cómo eran los clásicos
de antes?
Se jugaba al fútbol y había franqueza en el
juego, no te iban a dar como se hace ahora en
forma premeditada. Se jugaba a muerte pero no
desleal. Había algún desleal pero no tantos como
ahora.
Hoy hay jugadores que los echan 4 o 5 veces por año,
esos jugadores no pueden jugar porque destrozan un
equipo y al espectáculo. Hoy en día no voy al fútbol
aunque siempre lo escucho.
¿Qué nos puede decir
de la delantera del quinquenio de la cual tanto se
habla?
Fue una línea
de forwards excepcional, no eran personas que se
reían del contrario, no eran violentos, sabían
jugar al fútbol.
De Atilio decían que solo hacía goles y
es mentira porque sabía jugar. Cuando iba a
buscar la pelota arriba era imparable, con una
potencia que si chocabas con él era como que te
dieran un garrotazo, tenía además un pique que no lo
agarraba nadie. Un superdotado.
Le dieron patadas y le hicieron de todo y jamás
dijo nada.
¿Cómo era la relación
con los compañeros?
Éramos todos amigos, nunca en los 14 años
que estuve ahí sentí una pelea o una discusión
entre nosotros.
Había un respeto total entre todos y la relación
personal era excelente, no había grupitos. El
Manco Castro era un tipo excepcional como técnico
y como amigo. Era una familia, no sé si era otra
mentalidad o que, pero era una familia.
¿Cuál fue el mejor
director técnico que tuvo?
El Manco Castro, sin desconocer las virtudes
de otros técnicos muy buenos que tuve.
Tenía un conocimiento brutal. El primer año del quinquenio
estaba como técnico el ingles Reaside, pero la final la
dirigió el Manco que también estuvo los otros
cuatro años.
¿Por qué los jugadores
eran más fundamentados que los de ahora?
Se nace, se dice que se jugaba más lento, que
no se marcaba y que no se corría.
Eso no es así, hoy entrenan mucho más que antes
y yo no veo la tal mentada velocidad.
Antes había campitos que ahora no hay, usted va
por la calle y ve varios chiquilines jugando al fútbol
y a uno de esos lo ven como un futuro crack, pero para ser crack hay que nacer.
Antes había campitos por todos lados. Hoy se
juega al baby fútbol, no estoy ni en contra ni a
favor del fútbol infantil.
Se juega con siete jugadores donde los técnicos
les gritan permanentemente, los acosan y entonces
no los dejan pensar, no los dejan crear.
A los niños los tratan como profesionales. En
realidad ellos tiene
que ir al baby fútbol a intentar jugar,
porque el fútbol es un juego. No hay domas, el
Manco hacía domas siempre.
¿Cómo se entrenaba
antes?
El entrenamiento eran las horas de gimnasia,
luego peloteo y fútbol, esto tres veces por
semana, yo venía toda la semana. Se salía a
correr con el preparador físico, el que más
recuerdo era Servetti Mitre.
Se hacían domas dos o tres veces por semana, la
doma consistía en que cada uno hacía lo que quería,
yo era arquero y jugaba adelante.
¿Cómo se entrenaba un
golero?. ¿A Ud. le enseñaron a salir?
Me entrenaba con un boxeador, canillita que
dirigió a Bella Vista, se llamaba Galeano Migares
quien fue el que me enseño todo. Yo vivía al
lado de la Fabrica de Agua Jane. Había un campo, me hizo hacer
un arco de medidas reglamentarias, y él venía
todas las tardes a entrenarme sobre todo cuando en
Nacional tenía bajones.
El secreto del golero esta en salir bien del arco,
porque debajo de los tres palos atajan todos, pero
hay que saber salir. Hoy en día no se enseña a
salir y entonces los muchachos de las inferiores
no saben medir la distancia para atrapar la
pelota.
Si el golero sale caminando y luego da tres pasos
rápidos y salta, las pelotas son todas de él. El
arquero tiene que hablar con los defensas, los
tiene que dirigir, a mi me decían que estaba loco
porque hablaba todo el partido.
¿Quién tiene que enseñar
a salir al arquero?
El entrenador de arqueros. Tiene que ser
alguien que cuando jugaba salía bien. El director
técnico del equipo le puede enseñar
al arquero como pararse o como sacar pero
nada más.
Yo no puedo enseñar a salir al arquero si yo no
sabía, porque el golero sabe todo menos salir,
salir es lo único que se le puede enseñar. Es
fundamental tener un entrenador de goleros
¿Ud le enseño a salir
a Manga?
Cuando Manga viene a Nacional le digo a Zezé,
(era su ayudante), que Manga no sabía salir
porque lo vi por TV en el Mundial de Inglaterra.
Zezé me encarga el trabajo, y me encontré con un
hombre que tenía unas condiciones excepcionales
para salir.
Manga en dos meses era un fenómeno, no porque yo
le enseñé, sino porque captó todo enseguida,
dominaba el arco de todos lados, tenía un físico
privilegiado y unas manos enormes. Si aprendió de
veterano, como no van a aprender los chiquilines.
Era un fenómeno.
¿Usted cuando jugaba al
fútbol, trabajaba?
Trabajaba 8 horas, en Usinas y Teléfonos del
Estado, iba a trabajar en el camión de UTE. Me
llevaba a entrenar el cabezón Romero y luego me
llevaba otra vez al trabajo. Durante toda mi
carrera de jugador fui funcionario de UTE, trabajé
con pico y pala y en oficinas. Tenía autorización
parar salir de UTE dada por el Dr. Ruben Trelles.
¿Cuál fue el mejor
arquero que usted vio?
Juan Bautista Besuzzo, un arquerazo, yo jugaba
en Liverpool y lo iba a ver cuando jugaba en
Wanderers. Era un ballet.
¿Máspoli?
También era un buen arquero, pero Besuzzo fue
el mejor de todos. Era inimitable.
¿El mejor que vio en
Nacional?
Mazzali, el flaco Eduardo García y Manga.
¿Qué diferencia hay
entre el profesionalismo de ahora y el de antes?
Más allá de que antes se jugaba por dinero,
también se jugaba por la camiseta, hoy no hay
mucho problema de pasar de un grande a otro. Eso
trae gran dificultad en generar ídolos.
Leofar Camera que era un gran tipo fue el primero
en pasar de Nacional a Peñarol como profesional y
la gente lo tomó mal.
Lo trataban como un traidor. Hoy hay mucho dinero
en juego y entonces la gente se ha adaptado a ver
jugadores en los dos equipos grandes.
¿Viajó con Nacional?
Con el fútbol conocí Brasil, Argentina, Perú y Chile. No hay que
olvidarse que eran épocas de guerra.
¿Ud estuvo por ir al
Flumínense?
Venía de Perú con la selección y jugaba en
Bella Vista. Fui de suplente al Sudamericano, cuando vuelvo y bajaba del vapor me esperaba la
gente del Flumínense y Scarone, pero en aquellos
tiempos decidían los padres.
Le dije a mi madre que me esperaba el presidente
de Fluminense y Héctor Scarone. Mi mamá me dijo
que yo no iba y no fui. Era otra época. Uno no mandaba ni aún
casado.
¿Alguna anécdota?
En la final del 52 íbamos ganando 2-0, se
produce un penal contra Nacional y lo tiraba
Obdulio Varela. Pensé: “Este negro me lo tira a
la derecha” y me tiré para ese lado. La pelota
salió para adelante y entraba solo el patrullero
Vidal.
No me podía levantar porque estaba ahogado y
empecé a patalear, la pelota me dio en la canilla
y se fue afuera, al otro día la prensa expresaba:
dos atajadas excepcionales.
¿Cómo era la prensa?
La prensa de esa época era media cruda con
Nacional, tanto como lo es ahora. Recuerdo que un
partido previo a un clásico jugué mal y un
periodista puso en un diario: “Esperamos que se
rehabilite de la pésima actuación anterior”.
No podía aceptar que un cronista esperara algo de
mi cuando ya lo había comentado una semana antes.
Los cronistas tiene que tener tacto. A veces son
demasiado agresivos y los jugadores son seres
humanos que se pueden equivocar.
¿Cuál fue el relator
que más le gustó?
El que más me gustó por lejos fue
“Carlitos” Solé.
¿Cómo era Walter Gómez?
Era un gran jugador, simplemente un fuera de
serie. Todos los jugadores saben jugar al fútbol
pero hay unos pocos que sobresalen porque son
tocados por la varita mágica. Hay jugadores que
nacen para desnivelar.
¿Económicamente
Nacional le dio algo a usted?
Me dio todo lo que tengo, me dio mi familia
que la conseguí gracias al fútbol, mis hijos que
les pude dar una educación, (uno es profesional y
los otros son comerciantes). Si no hubiera sido
por Nacional mis hijos no podrían haber
estudiado. A Nacional le debo todo. Siempre lo
digo, me dio vida y alegría.
¿Usted de chico era
hincha de Nacional?
Si, pero mi padre no.
Mi padre que era hincha de Peñarol quería que yo
fuera gratis a Peñarol pero yo me vine a Nacional.
Le expliqué a mi padre que éramos una familia
humilde y que necesitábamos dinero. Mi padre
nunca me fue a ver jugando en Nacional.
¿Ud.
tiene un hijo
hincha de Peñarol?
De los 4 que tengo me salió aurinegro Germán
(el Chango). Yo vivía en la calle Asencio y había
un verdulero que le decía: “Changuito, te doy
una banana si gritas Viva Peñarol”, y así en
base a bananas me lo hicieron peñarolense. Qué
vamos a hacer. Aunque él en fútbol nunca se
mete.
¿Usted luego de
retirarse fue técnico?
Estuve con Zezé de ayudante y dirigí
arqueros en tercera, cuarta y quinta. No me entendí
porque los preparadores físicos después que yo
entrenaba a los arqueros los volvían a entrenar.
Eso no me gustó y me fui.
¿Qué es para usted
tener su foto en la sede?
Es una alegría que se acuerden de uno, yo
vengo todos los días a la sede.
Me alegra que el club se acuerde de los jugadores
que defendieron el club como en mi caso que lo
hice durante 13 años.
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