|
Noche
tricolor en Maldonado: triunfo por penales 5:4 después
del empate 1:1 con gol de Sebastián Abreu, el gran
goleador. Nacional ratificó su presente ganador sobre
Peñarol. Viera le atajó el último penal a Cedrés.
En los los noventa empataron 1 a 1 y en la definición de
los once pasos, estiró su presente ganador por la
precisión de sus ejecutantes: el quinto penal de
Sebastián Abreu -impactante goleador- a la red y la
contención del golero Sebastián Viera en el remate
fuerte y al medio de Cedrés, sellaron la victoria del
equipo que conduce Martín Lasarte.
La espectacular noche en Maldonado regaló emociones para
todos los gustos en la cancha. Es cierto que se empañó
por la insólita actitud de un grupo de hinchas de
Peñarol que lanzó botellas a la cancha y el juego se
detuvo a los 32 del segundo tiempo por espacio de diez
minutos. Al final también hubo corridas, entraron los de
Peñarol a "vengarse" con la barra tricolor por banderas
robadas. Lamentable.
ARRANCO MEJOR PEÑAROL
En el verde césped hubo momentos de fútbol, lucha en la
máxima expresión, bronca y alegría, euforia y lamento.
Empezó para Peñarol y pudo terminar con fiesta Nacional
en los noventa. El bolso no supo vulnerar a su
adversario cuando se le había simplificado todo con las
expulsiones de Césaro y Alonso. Los 20.000 espectadores
disfrutaron a pura intensidad. Al final surgió una
lectura concluyente: ¡cuánto pesa Abreu frente a
Peñarol! El atacante de Nacional es un gol seguro cada
vez que tiene a su eterno rival enfrente.
El comienzo con mayor precisión y velocidad de Peñarol
ratificó una certeza: la huella de la competencia en la
liguilla lo posicionó un escalón arriba de Nacional que
no jugaba desde el 15 de diciembre, en la segunda final
ante Danubio, el mismo día de la designación de Fernando
Morena. Los avances de Carlos Diogo por derecha, el
circuito con Apellaniz y la movilidad de Sergio Leal
-con Bueno en la Platea pensando en la Liga de Quito-
abrieron espacios. Dos jugadas de pelota quieta
encendieron la luz de alerta en el arco de Sebastián
Viera. El control de la zona de volantes con Césaro
anticipando en el tramo inicial consolidó la rápida
recuperación de pelota para Peñarol. Morena presentó un
esquema similar: 4-3-3 delante de Elduayen.
DEL GRITO DE PIZZICHILLO
Nacional recién se recompuso después de los veinte
minutos. Se recuperó a partir del despliegue de Oscar
Javier Morales, los destellos de Martín Ligüera y la
potencia de Gabriel Alvez por derecha. Lasarte apostó
por un 4-4-2 y Gonzalo Castro alternando entre volante y
punta por izquierda. Un potente derechazo de Alvez
conmovió a Elduayen en una acción de corner que no
advirtió el primer línea. Castro también preocupó al
golero con un zurdazo estupendo que pasó a centímetros
del horizontal. Peñarol respondió con una carambola
cuando Apellaniz desde la medialuna y en el piso cambió
la trayectoria del remate de Leal y Viera se sorprendió
y sintió alivio porque no entró en el arco.
El grito de Peñarol se construyó en una sociedad
fulminante: Apellaniz, Leal y triangulación con gran
definición: Gonzalo Pizzichillo, el delantero de los
golazos, pasó a los defensas de Nacional como una
Ferrari sin freno y cruzó el zurdazo imposible para
Viera, en la tribuna Oeste, opuesta a la eufórica zona
Este donde la hinchada de Peñarol descargó su carnaval.
Morena, brazos en alto, también se asoció al festejo.
La iniciativa de Peñarol se mantuvo en la segunda parte.
Alonso aceleró y llegó hasta Viera con una posibilidad
para aumentar la ventaja. La ofensiva vía Apellaniz,
Leal y Pizzichillo, con Cedrés en función de asistente,
no resignó la ambición de consolidar la victoria.
ABREU: UN CLASICO DEL GOL
Los tricolores carecieron de juego colectivo convincente
en el ataque. Ligüera no encontró socios en la propuesta
del toque y la búsqueda de los espacios libres. La
expulsión de Césaro -falta en embestida con doble
amarilla- iluminó el camino a la esperanza. Peñarol
quedó con un 3-3-3 faltando media hora. La roja a Alonso
-falta a Caballero que sustituyó a Rariz- a veinticuatro
minutos del final condicionó a Morena: nueve contra
once. Pereira jugó por primera vez con el nuevo técnico
para recomponer la contención en el medio y Daniel
Hernández también ingresó para sumarse a la resistencia:
4-3-1 y Apellaniz como punta exclusivo.
La desesperación de Nacional se acercó al desahogo:
cabezazo de Alvez en el palo: Elduayen salió mal y no
fue gol de milagro. La tensión se acentuó con
discusiones entre los jugadores. El clima caliente con
once de un lado y nueve del otro le dio paso al empate
tricolor. Sebastián Abreu, el sensacional goleador
clásico, no había participado en gran frecuencia pero en
el área sentenció su papel de implacable y verdugo de
Peñarol. En invierno, primavera o verano, Abreu
aprovechó un intento de anticipo de Pierre -falló feo en
el cálculo- y resolvió con un corto remate de derecha
repleto de calidad por encima del golero y de frente a
la hinchada de Nacional. Golazo. Y gozó su ritual.
DIEZ MINUTOS DE SUSPENSO
Tanto voltaje se detuvo por obra de los impresentables
disfrazados de hinchas: el golero Sebastián Viera
reclamó por botellas que lanzó un grupo de "gente" de
Peñarol. La terna arbitral paró el fútbol a los 32' del
segundo tiempo. Intimó a la guardia policial para
ofrecer condiciones de seguridad. Pasaron diez minutos y
volvió a rodar la pelota...
En el último recorrido de los noventa se apreciaron las
dos caras de la moneda. Nacional empujó para intentar el
desequilibrio con dos jugadores más y Peñarol redobló el
esfuerzo con Cedrés trabajando en la defensa. La entrada
de Caballero por derecha le dio la razón a Lasarte: fue
un atacante más. Ligüera se perdió el segundo en
posición para convertir. Terminó 1 a 1 y puerta abierta
a los penales.
ABREU Y VIERA
La ejecución de los penales exhibió precisión en la
mayoría de los protagonistas. Gran pegada del haitiano
Pierre, fortuna en Cristian González porque la pelota
rozó en Viera y en el instante clave Abreu al arco es
gol; Viera le desvió el penal a Cedrés y Nacional sigue
de verano en los clásicos. |